Zubizarreta: el culpable

Andoni Zubizarreta, director deportivo del FC Barcelona desde julio de 2010 y con mando en plaza hasta julio de 2016, es, probablemente, uno de los personajes más controvertidos del club. De discurso cerrado y más pendiente de los hechos que las palabras, se ha convertido en el destinatario de las críticas más feroces en los últimos tiempos y ya sea por los fichajes, por los no fichajes, por el pago de los mismos o por su insistencia en «no retransmitir» las negociaciones del club, es la diana perfecta. De los periodistas y, también, de los aficionados.

¿Ejemplos? Varios. Si el Barça anuncia que ha rebajado el precio de Luis Suárez, el mérito es de sus ejecutivos pero si se han pagado 20 millones de euros (la cláusula de rescisión) por Mathieu porque el Valencia no quiso rebajar ni un céntimo… La culpa es de Zubizarreta.

Los palos por no fichar a un central van hacia Zubizarreta aunque en junio de 2012 tuviera a mano dos aspirantes que entre el presidente y el entrenador le echaron por tierra. Rosell (publicado está) se vanaglorió de tener atado a Thiago Silva y convenció a Tito Vilanova con él. Los nombres que podía tener el director deportivo quedaron relegados ante esa operación… que no se hizo porque el dueño del PSG amenazó al presidente azulgrana por inmiscuirse en sus negociaciones.

Un año antes había llegado Chygrynskyi, petición expresa de Pep Guardiola, de la misma forma en que en su primer año entró en el club David Villa, negociado antes de su llegada al cargo. Tampoco fueron su responsabilidad, que se sepa por lo publicado, los fichajes de Cesc o Neymar, apadrinados por el entrenador o el presidente… Y sin embargo, cualquier fiasco acabó, acaba, cayendo sobre sus espaldas.

Zubizarreta, responsable (DEPORTIVO) de las incorporaciones de Mascherano, Adriano, Afellay, Alexis, Song, Alba, Mathieu, Rakitic, Ter Stegen, BravoVermaelen o Suárez repite con una calma que exaspera que los fichajes no son una cuestión personal sino «del club» y aguanta estoico la crítica feroz. Por cierto, suya también es la decisión de fichar a Luis Enrique un año después de que el mismo presidente que fichó en primera persona a Neymar para no dejar presupuesto para el maldito central impusiera a Gerardo Martino porque le gustó su trato…

Andoni sobrevive, aguanta, sin un reproche público hacia nadie porque en el balance general entiende que su trabajo acaba siendo beneficioso para el club, por mucho que desde la sala de juntas no obtenga el apoyo de casi ningún directivo, más pendientes como están de jugar a técnicos a través del escenario mediático.

Se discutirá que prescindiera de Toni Kroos (aunque no fuera una decisión propia y única) como se ha discutido que prefiriera a Rakitic hasta el día que, en su presentación en el Camp Nou, el croata ofreciera sensaciones magníficas. Acogerá en primer persona el fracaso en la continuidad de Valdés porque un día salió a decir que su renovación estaba «encaminada» para que al poco tiempo el portero le dejase en evidencia sin que nadie del club le echase un cable y calla en el asunto del central y la cantinela de los cuatro años de retraso a pesar de que tanto desde esa junta como desde el despacho del entrenador se frenasen sus decisiones.

«¿Y por qué no dimite?», podrá preguntarse. La respuesta solamente podría darla el propio Andoni pero visto su proceder público durante todos estos años no hay que esperar a que hable de ello. Ganando mil o un millón de euros, Zubi ha ido puliendo una plantilla en los últimos años con un presupuesto menor al del otro gigante del fútbol español. Y los resultados son el mejor de sus avales.

De hecho, desde julio de 2010 y hasta hoy el Barça ha gastado en fichajes 376,5 millones de euros. Y con ello le ha dado para ganar una buena colección de títulos, que tampoco está tan mal. En el mismo periodo de tiempo el Real Madrid gastó 468 millones, el Manchester United 335,3, el Manchester City 521,8, el PSG 451,4, el Liverpool 420,1, el Mónaco 256,1 o el Bayern Múnich 211,9.

Todas estas cifras (extraídas de la web transfermarkt.com), colocarían al Barça al frente de los éxitos en relación a lo pagado y a los títulos conquistados… Pero en el momento de los halagos los ojos solamente miran a Messi, a Guardiola y a los protagonistas últimos de las conquistas. Cuando las miradas y el discurso se giran hacia el despacho del director deportivo los elogios se convierten en descalificaciones… en el mejor de los casos.

Mientras, Andoni Zubizarreta sigue siendo el saco que recibe todos los golpes. El culpable de todo. Por mucho que los resultados desmientan muchas cosas.

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