Criticado por no trabajar, a la que Andoni Zubizarreta tomó la decisión de acelerar la planificación de la próxima temporada empezando la casa por los cimientos (el entrenador), las críticas han alcanzado el éxtasis. No se entiende. Según publica en su edición de este martes en El País Jordi Quixano, Gerardo Martino y el Barça acordaron hace ya un mes y medio rescindir su contrato a final de temporada, entendiéndose que a partir de ahí el entrenador argentino se apartaba de toda decisión de futuro. ¿Cuál es el problema entonces?

El club, Zubizarreta, tiene la obligación de preparar el futuro mientras el presente permanece en manos del entrenador, porque se da por supuesto que el Tata, por mucho que acordase su marcha en junio, sigue siendo un profesional. A partir de ahí, todo el bombardeo mediático que se ha desatado en las últimas horas se antoja ridículo.

Luis Enrique, lo confirman los periodistas de Vigo, firmó con el Celta el año pasado un contrato de una temporada con opción a una segunda. Y eso significa que, de entrada, está a un mes escaso de quedar, si lo desea él o lo decide su club, libre para fichar por quien quiera. En consecuencia, si es el elegido por el Barça para dirigir el proyecto el próximo curso, es lo más lógico y normal que se siente con Zubizarreta para poner en orden las cosas.

Porque el Barça no puede esperar a junio para decidir qué hacer con, por ejemplo, Song. No puede esperar para saber si el nuevo entrenador quiere o no a Cesc, a Alexis, a Afellay, Cuenca, Tello o Pinto. O Dos Santos. O si cuenta con Rafinha, quiere mantener en su staff a Jordi Roura o le apetece hacer la pretemporada en Holanda, Marruecos o Sudáfrica. Zubizarreta debe conocer de primera mano si a ese nuevo entrenador le gusta David Luiz, Agger, Héctor Moreno o Laporte; si entiende que debe ficharse a un ‘9’ de primer nivel, dar el espaldarazo a tal o cual canterano, ir a por Hazard o apostar por un Jonathan Soriano que se adapte a un papel quizá secundario.

Al Director Deportivo del Barça, tantas veces criticado por su, se ha dicho, inmovilismo, ahora se le atiza por reunirse con el entrenador elegido para la próxima temporada. Y los hay que ponen el foco en que el Celta debe recibir este domingo al Real Madrid, como si eso significase un plus para Luis Enrique, o quienes dan cuenta de la ‘poca discreción‘. Valentí Enrich, un fotógrafo como la copa de un pino del diario Sport, en compañía de los cámaras de La Sexta y Cuatro, anduvo listo para seguir la pista de Zubi. Si fue una filtración o no debería ser lo de menos. Porque más allá de las formas, el fondo es lo que cuenta.

Y el fondo muestra que en el Barcelona Gerardo Martino tiene la labor de acabar de la mejor manera la temporada en curso (para eso está) y que Andoni Zubizarreta debe atar la siguiente. Si el Tata ya convino que se va, agradecimientos eternos y a otra cosa.

Y, por cierto, cualquier consideración acerca de si Luis Enrique es el entrenador adecuado o no, es un aspecto totalmente al margen. A ver si a fin de cuentas resultará que se debe encañonar ahora Zubizarreta… ¡Por planificar el futuro del Barça!