Yo voté a Sandro Rosell

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Pues sí, yo voté a Sandro Rosell. Le voté porque me convenció su proyecto, su programa electoral y porque le vi como el mejor preparado de los cuatro candidatos de entonces. Además, en mi recuerdo estaban los dos primeros años de Laporta junto a Rosell —de 2003 a 2005—, que recuerdo como el periodo de toda mi vida culé en el que más me he sentido identificado con los dirigentes del club. Y sigo pensando que aquella fue una decisión correcta.

Porque lo que no ha sido correcto es ver en estos tres años y medio como Sandro Rosell ha incumplido casi sistemáticamente todos los puntos de aquel programa electoral que, en aquel momento, un 61% de los socios decidimos que era el más apropiado para el club. Lo que yo no sabía -aunque eso no quiere decir que ya no se supiera- es que Rosell iba a ser un presidente con tan poco carisma, tan inepto en la comunicación y tan mentiroso. Y eso no es culpa de los que le votamos, sino de quien nos ha (mal)presidido en todo este periodo.

Pero el objetivo de este artículo no es repasar la lista de ineptitudes, mentiras e incumplimientos del programa electoral, sino recalcar que yo voté a Sandro Rosell, igual que otros votaron a Agustí Benedito, Marc Ingla o Jaume Ferrer. Pero nadie votó a Josep Maria Bartomeu, nadie. Ni nadie votó a una lista electoral, como sucede en las elecciones políticas.

Y aunque a Bartomeu haya que agradecerle su intento de mejorar la transparencia y comunicación por parte del presidente del club, cuando nos recuerda que los socios votamos un programa y una lista hay que decirle que no. Yo voté a Sandro Rosell, motivado por su programa electoral. Y si ya no está Sandro y su programa electoral desapareció el primer día que tomaron el poder (transparencia, lista de espera abonados, horarios infantiles, Boixos Nois, Qatar…), nada de lo que el 61% de los socios votamos queda ya.

Por lo tanto, señor Bartomeu, dirija al club en la línea de buenas intenciones, transparencia y amabilidad que ha iniciado  —y que se agradece— hasta el final de temporada y convoque elecciones. Y cuando tengamos un nuevo presidente, entonces votemos también cómo será el nuevo Camp Nou. Pero aunque los estatutos del club le amparen, por decencia y por ética, vuelva a dejar que los socios elijan a su presidente. Y si éstos deciden que sea usted, entonces tendrá todo el apoyo de una gran mayoría culé. Pero mientras, perpetuarse en el cargo hasta el 2016 sólo va a conllevar más crispación al club y a su persona.

Porque yo no le voté a usted, yo voté a Sandro Rosell. Y a Laporta en las anteriores, también.

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