¿Y después de Australia, qué?

Son varias las conclusiones que sacamos de este primer mes de competición, incluido el primer Grand Slam de la temporada, jugado en Melbourne (Australia).

La lucha por el número 1

Para el título de mejor jugador del año se antoja complicado pensar en otros que no sean los dos primeros de la clasificación. Rafa Nadal, subcampeón en Melbourne, es el mejor posicionado en la actualidad, no sólo porque ha salido con ventaja de Australia, sino sobre todo porque su juego denota una regularidad insostenible para cualquier otro tenista de ese nivel. Ha incrementado la agresividad de sus golpes para cuidar un físico que le da muchas victorias pero que es, a fin de cuentas, su auténtico talón de Aquiles. En Australia la espalda se interpuso entre él, Sampras y la historia.

Djokovic es el único al que su juego le permite pensar en derrotar al mallorquín varias veces en una misma temporada. Ha empezado con mal pie el año, cayendo en cuartos de final ante el sorprendente campeón, Stan Wawrinka, en un épico partido a cinco sets. Será decisiva la gira americana para saber si se puede apostar por él para recuperar el cetro mundial.

En la disputa, aunque a bastante distancia, se encuentra Andy Murray. El británico ha pasado un calvario con las lesiones en los últimos meses. Ha reaparecido discretamente pero debe evolucionar, aunque es difícil que llegue realmente a disputar la supremacía mundial. Siempre parece que le falta algo.

Los outsiders

Este grupo lo encabeza sin duda el gran Roger Federer. Aunque cualquier tiempo pasado fue mejor, ha sido capaz de brillar en Melbourne, y un buen cuadro le puede dar alguna oportunidad de conquistar algún otro grande. No hay que olvidarse de él. Los eternos “casi grandes”, en los que incluimos a Tsonga, Berdych y Del Potro, no parecen preparados, este año tampoco, para asaltar el poder establecido por los 4 magníficos desde hace casi una década, y más bien parecen destinados a luchar por el lugar que dejará presumiblemente David Ferrer en el póquer principal del circuito. Entre tanto, se les ha colado Wawrinka, un gran jugador que en los últimos tiempos ha dado el salto de calidad hasta situarse tercero.

De los jugadores nacionales, la única promesa en condiciones de crecer en el top 100, Pablo Carreño, ha degustado las hieles del circuito “grande”, y todavía no conoce la victoria después de 3 tornos. Veremos en Sudamérica sobre la tierra tan favorable siempre a los españoles.

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