Xavi: Regreso al futuro

De suplente en el último partido de Liga a estar fuera del club mientras España se estrellaba en Brasil a un verano de portadas contradictorias. Xavi se iba, Xavi se quedaba, se volvía a ir en enero y finalmente se quedó. La primera rueda de prensa de Luis Enrique, esa en la que emplazaba el futuro del jugador a una charla privada con él, parecía que daba carpetazo para siempre a la era del 6 en el Camp Nou. ¿Iba a aceptar el de Terrassa el rol de secundario cuando la suplencia contra el Atlético de Madrid en la jornada 38 dio alas a sus deseos de marcharse? ¿Era el autor intelectual de la anterior etapa el adecuado para esa renovación vestida de revolución que encabezaba el nuevo técnico?

Hace ya años que una de las preocupaciones principales de los aficionados culés era saber qué había tras Xavi Hernández. La búsqueda de herederos ha sido incesante y se ha acrecentado en los últimos años en los que el final se adivinaba ya más cerca que ese origen lejano con Van Gaal. Ninguno de ellos acabó haciéndose un hueco en la titularidad, siendo el propio nivel del 6 el que impedía cuajar a esos jóvenes aspirantes, aunque no el único motivo de su fracaso. Como con otros jugadores trascendentes, la única solución para hallar al sustituto de Xavi es dejar de buscarlo y asumir que toca jugar a otra cosa. Todo lo contrario será malgastar talentos, como ocurrió con Cesc y Thiago, dos jugadores ya fuera del club, con enorme talento y aún más personalidad dentro del campo, pero que nunca triunfaron haciendo de otro. Natural, por otro lado: eran demasiado singulares siendo ellos mismos. Si a Xavi le hubiesen obligado a ser Guardiola como único modo de sobrevivir en el Camp Nou, no sólo el Barcelona habría acabado sin él, sino que el fútbol se habría perdido a uno de sus mayores dominadores.

Luis Enrique llegó con un discurso claro y una apuesta aún más diáfana, materializada en el fichaje de Rakitic, la vuelta de Rafinha y la renovación de Mascherano. De repente, el perfil del centro del campo variaba violentamente. Pudo ser de otra forma, pero para cuando Luis Enrique aterrizó los jugadores para esa propuesta menos rompedora o ya no estaban o estaban en la rampa de salida. Con un centro del campo tipo con Busquets e Iniesta acompañados por Rakitic, el técnico iniciaba un proceso con todos los visos para fracasar si se mantenían las exigencias de temporadas pasadas. El reto era de esos que dan título a las películas de Tom Cruise: jugar como el Barça sin el jugador que da sentido a esa frase.

Con un inicio de temporada sólido en los números y pobre en el juego, los minutos de Xavi se fueron incrementando. Su exhibición ante el Eibar una semana antes del Clásico consiguió lo que hasta entonces parecía imposible y le granjeó la titularidad en el Santiago Bernabéu. Luis Enrique, quizá movido por la nostalgia, quizá movido por lo que veía en el campo o por ambas cosas, reculó de su idea inicial y quiso hacer lo que hasta entonces no había probado en el peor escenario posible. El resultado no hizo rectificar al asturiano y Xavi ha seguido gozando de más y más minutos desde entonces.

¿Es el aumento injusto? Para nada. Xavi tiene todo el criterio que le falta al Barça de Luis Enrique. El contraste es tan claro que Rakitic ha pasado de fichaje estrella a estar relegado en los grandes choques. No es sorprendente, por otro lado, ya que la personalidad del 6 es fortísima y hace cambiar la cara de todo el equipo. Es uno de los pocos jugadores sinceros en un equipo envuelto en la bruma, perdido entre intenciones y obligaciones morales auto-infundidas, confundido por su técnico que a su vez parece el más confundido de todos. Y es en estos momentos de bi, tri o tetrapolaridad del Barça cuando la presencia de Xavi actúa como el Prozac y devuelve la calma.

Ahora bien, un antidepresivo no va a solucionar la depresión, sino que la pospone. Llegará el momento en el que ni Xavi en altas dosis sirva de nada. El Barça necesita una solución que no parta del problema. Y no es por capricho de Luis Enrique o de Del Bosque o incluso del Tata Martino, sino que es algo mucho más simple: el paso del tiempo. Xavi no va a volver a ser protagonista en ninguno de los títulos que el Barça vaya a conseguir en un futuro cercano. Esa realidad, que parecía asumida por Luis Enrique en su primera comparecencia, se va difuminando con el paso de las semanas en las mentes del cuerpo técnico mientras el 6 se va haciendo cada vez más importante en sus esquemas a golpe de honestidad y criterio. Lo que puede ser considerado como un paso adelante no es más que lo contrario; no es que el Barça haya vuelto a la casilla de salida, sino que ha tirado aún más atrás. Y los resultados son conocidos.

Comparte este artículo

Share on whatsapp
Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on email
Share on pinterest

Artículos relacionados

Artículos recientes

Síguenos