Xavi: el finiquito de la discordia

Xavi Hernández, sin duda uno de los futbolistas más importantes de la historia del Barça, está cerca de cerrar su carrera como deportista del club de la peor manera. Sabe que su nombre no está señalado en rojo en los planes de Luis Enrique y tiene decidido marcharse, pero no lo hará de cualquier manera. Aprovechando el regalo de Sandro Rosell con su última renovación, el centrocampista quiere sacar la máxima tajada en lo que al finiquito se refiere y como los 6 millones de dólares por año que, se dice, le pagarían en Nueva York no alcanzan su ficha azulgrana, su representante negocia un adiós valorado en 4 millones de euros.

Las dos temporadas de contrato que le restan en el Barça son, a nivel económico, las mejores que haya tenido nunca Xavi firmadas. El ex presidente Rosell, siguiendo el ejemplo del ex presidente Laporta (todo hay que decirlo), agradeció los servicios prestados a la columna vertebral de la plantilla con unas renovaciones fuera de mercado y de toda lógica. Comenzó con Puyol, siguió con Xavi, continuó con Iniesta y acabó con Piqué. Y si no lo hizo con Víctor Valdés fue por alguna razón que a día de hoy sigue siendo un misterio.

El central, víctima ya de su físico, prolongó su relación con el Barça hasta junio de 2016 asegurando que “nunca” sería un problema y cuando comprendió que no iba a poder mantener el nivel de exigencia del club anunció su retirada, hace pocos meses. Y aunque no se sabe –ni se sabrá– qué pactó en el finiquito de su contrato, acabó por irse dos años antes de lo establecido. Normal.

El caso de Xavi es diferente. El centrocampista se pilló los dedos con una propuesta de Qatar que nunca ha acabado de concretarse y ahora vuelve sobre sus pasos con la opción de fichar por la nueva franquicia de Nueva York en la MLS, pero como las condiciones económicas que se manejan están por debajo de lo que tiene firmado con el Barça se mantiene a la espera de que su representante, Iván Corretja, acuerde ese finiquito con la directiva de Josep María Bartomeu.

Hace diez días parecía todo mucho más simple, pero es que entonces los ejecutivos del club no conocían a fondo el tema. Y al conocer todos los detalles han puesto el freno, considerando exageradas –muy exageradas– las demandas del jugador por irse ‘perdonando‘ esas dos últimas temporadas de su contrato.

De momento, Xavi es futbolista del FC Barcelona y tal como explica en Mundo Deportivo Miguel Rico, si en una semana no se ha desbloqueado la situación el día 24 se incorporará a los entrenamientos de la primera plantilla junto a los demás internacionales españoles que participaron en el Mundial. Y así seguirá hasta que su manager no arranque al club el acuerdo (finiquito) esperado.

De llegarse a ese punto, está clara la incomodidad de una situación kafkiana. El jugador que más partidos ha disputado en la historia del Barça trabajando a las órdenes de un entrenador que no le espera y que, en principio, no le tiene en sus planes porque el propio futbolista anunció su marcha.

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