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Aunque Martino afirmara en la rueda de prensa del sábado que hay que estar ahí por si al Madrid y al Atlético se les ocurre pinchar, lo cierto es que él es el primero que no se lo cree. Siempre que ha habido un partido importante esta temporada se ha encomendado a Cesc, incluidos los tres anteriores encuentros en los que el equipo se ha dejado las tres competiciones a las que aspiraba. Esta noche, una vez constatada la victoria atlética del viernes, el míster ha decidido dejar aparte su libro de estilo, contentar a los perjudicados por su eterno rechazo a la meritocracia y librar al de Arenys de los presumibles pitos con guarnición de pañolada cuya aparición había sido tan cacareada en las redes sociales. Sin embargo, la música de viento brilló por su ausencia durante casi todo el partido, no se sabe si por resignación o por el excesivo maquillaje de la cifra oficial de asistentes al campo (¿57.000 espectadores? Ejem…)

Fuera como fuese, el Barça comenzó el choque un poco frío, sin poder quitarse de la cabeza la peor semana del club en lo deportivo desde hace lustros. Tuvo que ser Pinto con una intervención a los cinco minutos y el consecuente grito a sus compañeros el que los despertara del letargo. El público comenzó a corear a Messi y a animar los gambeteos de Pedro y Alexis y eso alivió la tensión. Durante un cuarto de hora el Athletic sufrió el acoso y derribo local y, fruto de ello, Pedro y Messi hicieron grande a Iraizoz fallando ante él sendos mano a mano. Hasta Adriano se sumó al asedio con un par de disparos venenosos.

A la media hora, Aduriz se elevó hasta los cielo para empalmar una soberbia chilena que se estrelló en el palo. El rechace se lo desvió a Susaeta un salvador Pinto, que tuvo que repartir con el ariete vasco la salva de aplausos. Alexis no quiso ser menos y en la siguiente jugada también probó la madera de Iraizoz. El cancerbero vasco y el delantero chileno demostraron durante toda la noche estar un poco por encima de todos los demás y protagonizaron las mejores acciones. Aún tuvo tiempo el portero visitante de sacar otros dos disparos de Alexis y Messi antes del descanso.

El síntoma más claro de un equipo desquiciado son siempre los arranques de ambas partes. Si el Barça salió tieso a las 21:00, a las 22:00 parecía un gato de escayola. Una sucesión de errores y una pérdida de balón de Bartra propiciaron que a Aduriz le cayera una pelota que acabó cruzada sobre la salida de Pinto. Como en tantas y tantas ocasiones en este fatídico abril, los azulgrana empezaban perdiendo un partido. Es en ese momento cuando los pañuelos del público aparecieron durante varios minutos, hacia el palco, hacia el banquillo, hacia el campo… La verdad es que uno ya no sabe hacia donde dirigir su perplejidad y su enojo.

Como si no hubiese ocurrido nada, Pedro, Messi e Iraizoz continuaron a lo suyo, esto es: disfrutar de mano a manos los primeros y desbaratarlos el último. Decidió Martino mover el invento a ver si sonaba alguna pieza suelta y sustituyó a Xavi para dar entrada a su Caballero de la Triste Figura particular, Cesc. Con el de Terrassa se quedó unos instantes discutiendo en la banda, dando indicaciones de algo que no le había gustado del juego del capitán, y entonces algo hizo click. Como si Cesc fuese ese último tornillo que faltaba para que la maquinaria echara a andar, llegó el empate. Una gran jugada de Alves la tocó Alexis en semifallo y Pedro, siempre listo, tocó para que Iraizoz bajara de la nube. El socio se guardó el moquero y rompió a gritar Barça, Barça, Barça. Todavía resonaba el cántico por las gradas cuando Messi puso por delante al equipo transformando una falta y poniendo el 26 en su cuenta particular de goles.

Valverde y los suyos se frotaban los ojos. Habían soñado durante 75 minutos con mantear como un héroe a Aduriz y su guardameta y el Barça, en un suspiro tonto, le había dado la vuelta al marcador. Aunque Adriano se empeñara una y otra vez con sus errores en cadena, poco pudo hacer ya el equipo vasco: los del Tata habían aprendido la lección de la Copa del Rey, donde se lanzaron a nadar sin guardar la ropa tras el 1-1. Esta vez se guardaron las espaldas y solo Mascherano se dio un par de lujos: primero un “de costa a costa” que a punto estuvo de convertirse en su primer gol de azul y grana, y luego un balón que sacó in extremis bajo del arco de Pinto. El Barça había resuelto un encuentro que podría haberse calificado de entetenido a principio de temporada, pero que con los tiempos que corren y el aire enrarecido que emana de todas partes se antojó un pesado ejercicio de histeria.

FICHA TÉCNICA

Estadio Camp Nou. 57.090 espectadores

Árbitro: Martínez Munuera (Valencia). Amonestó a Iturraspe (6′), Bartra (21′), Ander Herrera (60′), De Marcos (72′) y Pedro (78′).

FC BARCELONA: Pinto, Alves, Bartra, Mascherano, Adriano, Song, Xavi (Cesc 69′), Iniesta, Pedro, Alexis (Tello 86′), Messi.

ATHLETIC CLUB: Iraizoz, De Marcos, San José, Laporte, Balenziaga, Iturraspe (Beñat, 82′), Morán (Mikel Rico 63′), Susaeta (Toquero 85′), Ander Herrera, Muniain, Aduriz.

Goles: 0-1 Aduriz (49′), 1-1 Pedro (71′), 2-1 Messi (74′).

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