Urruti t’estimo

Hace hoy 13 años nos acostamos sobresaltados ante una noticia que nos golpeó el alma. Las emisoras de radio nocturnas daban a conocer que en la Ronda de dalt de Barcelona Urruti se había matado al volante en un accidente brutal y trágico. Aquel tipo simpático con todo el mundo, tan amable con cualquier desconocido como próximo para cualquier amigo nos dejó de mala manera. Y es, debería ser, imposible olvidarlo.

Porque Urruti es nuestro. De quienes en los 80 ya se habían acostumbrado a la fatalidad del destino y de los que llegábamos empujando convencidos de cambiar la historia, aunque esa historia aún tardase años en cambiar. Y, también, de a quienes ese nombre apenas les lleve a las mismas hemerotecas que a nosotros nos unen a Kubala, César o Ramallets. Es la historia, forjada por nombres míticos que merecen, por siempre, nuestro recuerdo.

Y que no deben ser enterrados en el olvido jamás.

1985.

El 17 de marzo, un penalty de Schuster a Latorre lo transformó Juan Manuel Cartagena y motivó que el Barça, perdiendo en el Rico Pérez ante el Hércules, no pudiera cantar el alirón. Urruti adivinó la dirección del balón y casi lo rozó… Pero aquel Barça, que dos semanas antes se había exhibido en Mestalla (2-5), se dejó en Alicante la primera oportunidad de, tras once años de espera (algo impensable hoy en día), ganar la Liga.

24 de marzo. Valladolid. Segunda oportunidad. A los nueve minutos marca Clos tras un corner lanzado por Schuster. Tres después empata Mágico González de falta directa y a los 64 un cabezazo de Alexanco pone el 1-2. El Barça es campeón, por mucho que el Atlético esté ganando en Santander. Y pasan los minutos hasta que en el 88 Víctor Porras se deja caer en el área junto a Julio Alberto, Sánchez Arminio señala penalty y el título parece volver a retrasarse… Allí nació la leyenda, Ahí estuvo Mágico González y ahí apareció Urruti. Y ahí, con todo el barcelonismo estirándose junto al portero blaugrana, se vivieron unos de los minutos probablemente más intensos de la historia del Barça, atajando Urruti el balón, explotando de júbilo todo el barcelonismo y conquistando aquel título de Liga que, siendo hoy un hecho habitual, fue en aquel entonces un felicidad difícil de explicar.

Ya son 29 los años del ‘Urruti t’estimo’ que al mestre Joaquim Maria Puyal le salió del alma, sin ensayos, sin pensar en nada más que en aquel momento, en aquella imagen, en aquella explosión. La de nuestro portero vasco saltando abrazado a Gerardo Miranda tras la parada, antes de lanzar aquella butifarra al viento, llena de rabia y de revancha. Minutos antes de que Clos, Schuster, Esteban, Amador y todo el banquillo saltase eufórico al césped cuando el mismo árbitro que pretendió retrasar el alirón se vio obligado a pitar el final. Campeones.

En los últimos 26 años el Barça ha ganado doce títulos. Desde 2005 acumula veinte campeonatos, entre ellos la Champions en tres ocasiones. Desde que en 1988 Johan Cruyff se sentó en el banquillo del Camp Nou por primera vez, el ganar se fue convirtiendo en algo común para el club. El mismo que entre 1974 y 1985 sólo había conquistado dos veces la Recopa, tres la Copa del Rey, una Supercopa de España y una Copa de la Liga. Siete títulos, ninguna Liga entre ellos, que hoy parece ciencia ficción.

Pero en aquellos tiempos eso era cierto, era habitual. Por eso, aquel Urruti t’estimo forma parte del imaginario del Barça.

Y por todo ello, y por encima de todo, Urruti merece permanecer por siempre en el recuerdo.

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