Por un vez las elecciones del Barça se presentan como una magnífica oportunidad para confrontar ideas y programas electorales. Sin fichajes debido a la sanción de la FIFA por el ‘caso Masia‘, los candidatos tendrán que centrar el debate en el entrenador, en el director técnico escogido, en la conveniencia de construir un nuevo estadio, en si conviene o no Qatar, o en si NikeAdidas.

A quien pilla más a contrapie el anuncio es a Joan Laporta. Escondiendo sus cartas desde hace tiempo, Laporta podría estar jugando con el ‘timing’ y el suyo coincidía perfectamente con el de la convocatoria prevista para 2016. ¿Por qué? Porque para entonces Pep Guardiola queda libre de su contrato con el Bayern de Múnich y Laporta podría haberle ofrecido la posibilidad de regresar al Barça como director técnico. La dupla Laporta & Guardiola, de formarse, sería imbatible, como lo es también el expresidente en todas las encuestas que se han realizado hasta la fecha. En intención de voto es el ganador sin discusión, aunque también es el que más índice de rechazo tiene entre los socios del Barcelona.

El que lleva más tiempo preparando la cita es Agustí Benedito. El empresario, la gran sorpresa de las elecciones de 2010, tiene una base sólida, cimentada en multitud de actos en los que ha captado a muchos adeptos para la causa. Su techo es difícil de cifrar, aunque la presencia de Laporta en el juego le restaría muchas posibilidades.

Tampoco Josep Maria Bartomeu parte con ninguna ventaja. Usurpar (aunque fuera legal según los estatutos) el puesto de presidente le costará caro. Con la convocatoria electoral, Bartomeu ha ganado tiempo y tranquilidad, aunque difícilmente votos.

La presencia de Jordi Farré no deja de ser anecdótica y si pasa el corte de las firmas puede darse como muy satisfecho. Y después está alguna candidatura que puede salir de la actual junta directiva —que tampoco tendría muchos números para triunfar— o la de Víctor Font, que había anunciado que se presentaría en 2016 pero a quien el adelanto electoral le puede haber cogido por sorpresa.