Un sistema arcaico para un club moderno

Ayer lunes comenzó el proceso de validación de las firmas presentadas por los precandidatos a la presidencia del Barça. Durante tres días, empleados del club, con la presencia de interventores de las distintas candidaturas , verifican que la documentación aportada cumple los requisitos. Una vez comprobadas todas las papeletas, se proclamarán las candidaturas oficiales para las elecciones.

Este proceso, que debería simbolizar la democracia y la transparencia dentro del club en un momento tan importante como el de decidir quién se pone al frente para representar a sus socios, no carece, sin embargo, de la suciedad y la mala educación que ya han aparecido en precampaña y que sin duda perdurarán hasta el 18 de julio. Varios de los interventores presentes llevan dos días quejándose de la presentación de los papeles por parte de las candidaturas de Bartomeu y Laporta, ambos expresidentes, quienes por ello deberían dar más ejemplo a los demás. Fotocopias del DNI grapadas por detrás de las papeletas donde se hacía difícil comprobar las rúbricas, con la información tapada o grapadas al revés… En los estatutos se establece claramente dónde y cómo hay que adjuntar la fotocopia y dónde numerar la firma. Candidaturas como la de Seguiment se quejaban de haber tenido que dejar de recoger firmas el último día para llegar a tiempo de ordenar, numerar y grapar correctamente todo el papeleo, aspecto de la normativa que Bartomeu y Laporta han decidido pasarse por el Arc de Triomf. Viendo el escaso margen por el que Farré abandonó la carrera y Seguiment va a quedarse, probablemente, fuera, las quejas están más que justificadas.

También aparece en los estatutos que el número de socio que se debe adjuntar es el de 2015, pero se están permitiendo números de 2014 e incluso claves. ¿Cómo garantizar que algunas de las firmas no pertenecen a socios que se han dado de baja?

La guinda del pastel la puso el presidente de la Junta Electoral, quien ante la queja oficial presentada ayer por interventores de la candidatura de Toni Freixa, les espetó con sorna y prepotencia: «Tranquils, si donem un premi a l’excel·lència serà per vosaltres». Hoy, ante el bananeo de esta república, la queja la han elevado al presidente los interventores de Benedito, Freixa y Seguiment al alimón.

En pleno siglo XXI, el siglo de las cuatro Champions, el siglo de Messi, el siglo de las redes sociales, el siglo en el que algo que pasa en Arístides Maillol es automáticamente sabido en los cuatro rincones del mundo al instante, no deja de llamar la atención que el Fútbol Club Barcelona, el club polideportivo más rico del planeta, siga empleando un sistema de validación de candidaturas tan arcaico, problemático y prestado a la confusión, cuando no a la picaresca. Y es que en este particular Juego de Tronos el destino del Barça queda abandonado a la buena fe y el buen ojo de los empleados del club, que clasifican las firmas entre válidas, nulas, dudosas y pendientes de analizar por el grafólogo.

Foto: marca.com

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