A un mes del Clásico

Un mes es mucho tiempo en esto del fútbol, y la situación que han vivido Barça y Real Madrid en los últimos treinta días es un buen ejemplo de ello. A principios de enero, el equipo de Luis Enrique sufría una derrota en Anoeta frente a la Real Sociedad que parecía sumirle en un callejón sin salida. Mientras tanto, a 600 kilómetros, el conjunto de Ancelotti disfrutaba del título obtenido en Marruecos como campeón del Mundial de clubes.

Ocurre, sin embargo, que el fútbol es cualquier cosa menos una ciencia exacta. Cuatro semanas después, el Barça ha encontrado el equilibrio y, de la mano de un inmenso Leo Messi a quien más de uno daba por acabado, ha recuperado la senda del triunfo. Con un juego vertical, rápido y que no renuncia al contraataque, el once de Luis Enrique es capaz lo mismo de controlar un partido escondiendo el balón al rival que de fustigarle con ataques tan veloces como el latigazo de una cobra.

En Madrid, la euforia se ha tornado preocupación. Como por un acto de justicia divina, quienes osaron comparar al equipo blanco con el Barça de Guardiola ven ahora que, al menos de momento, el castillo de naipes se viene abajo. La teoría de los vasos comunicantes, dicen, esos que hacen que las sensaciones Barça-Madrid y Madrid-Barça sean siempre antagónicas.

clasico
La de Anoeta ha sido la única derrota del Barça en lo que va de año.

Desde que Cristiano Ronaldo recibiera su tercer balón de oro, el portugués no es el mismo. Se le ve desquiciado, se desespera en el césped cuando no le pasan el balón e incluso pierde los nervios como le ocurrió en Córdoba, cuando agredió a un rival. La influencia de Ronaldo en la creación de juego del Madrid no es comparable a la de Messi en el Barça, pero su ausencia –física o mental– se nota. Cristiano es un rematador letal, un goleador insaciable y un portento físico, pero no genera fútbol para su equipo y, claro, cuando los goles no llegan, el resultado se resiente.

Los goles de Messi, la sequía de Ronaldo, el buen rendimiento de Neymar, la fiesta de cumpleaños tras la derrota en el Calderón, el regreso del mejor Piqué, la eliminación del Madrid en la Copa… Ahora mismo, el panorama pinta en azul y grana, pese a que los blancos lideran la Liga con un punto de ventaja. El 22 de marzo, el Camp Nou acogerá un clásico, para el que aún puedes conseguir las entradas, que puede inclinar definitivamente la balanza del campeonato, con permiso del Atlético de Madrid.

¿Cómo llegaremos a ese día? Falta un mes. Y en un mes en esto del fútbol…

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