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El Sur de Gales es sinónimo de hogar para mi, aunque me haya quedado a poco más de 30 millas de la que en realidad fue mi casa durante 5 años. Visitábamos Cardiff y la verdad es que me sigue motivando mucho jugar en este estadio a pesar de que dejé Swansea hace ya algunos años. Ahora ya no me abuchean al salir del autocar y la verdad es que los aficionados de los bluebirds fueron de lo más amable. Un pequeño ‘buuuu’ al pronunciar mi nombre por megafonía y poco más… Quedan atrás esos derbies que me encantaba jugar, aunque le estoy encontrando el gustillo a marcar en el Cardiff City Stadium, ya van tres goles, aunque el del sábado sea posiblemente el gol que menos haya celebrado en mi vida…

Extrañamente nos hospedamos en Bristol, casi a una hora de camino del estadio. Extraño por decir algo… Pero en el viaje al estadio por la M4, cruzando el puente que une Inglaterra con Gales, me vinieron a la mente miles de recuerdos. ¡Cuántas veces habré hecho ese mismo recorrido! Tantas como debí maldecir ese peaje que subía de precio año tras año. Recordé la primera vez, hace ocho años, cuando acepté la invitación de Roberto Martínez para visitar Swansea. Aterricé en Bristol con mi padre y nos vino a recoger Lakey, el encargado de atención al jugador del club. Nos montamos en su BMW destartalado y a la carretera. Lakey tomaba las curvas, aún debe hacerlo, de una manera curiosa y así nos pasamos una divertida hora y media, con mi inglés nivel Pepe Mel, mi padre traduciendo y yo mirando por la ventanilla e imaginándome cómo sería mi vida allí si decidía quedarme.

El sábado, en el autocar, miraba esos mismos paisajes calculando mentalmente el tiempo que nos quedaba para llegar al estadio y pensando que una vez pasabas Cardiff ya solo quedaba media hora para llegar a casa. Y recordé cada minuto de aquel primer viaje con las mismas sensaciones y el cosquilleo provocado por lo desconocido que esta vez era añorado.

Como no podía ser de otra manera, en aquel viaje de hace ocho años vivimos una anécdota de lo más curioso. Al llegar a Swansea una furgoneta con mujeres jóvenes y alteradas se paró junto a nosotros en un semáforo. Alteradas como iban, mucho podría decirse, su euforia desmedida provocó que una de ellas decidiera enseñarle sus pechos a mi padre. ¡Menuda bienvenida! Lakey debía estar acostumbrado porque sus risas fueron enormes al ver nuestra cara de incredulidad.

Del partido no hay mucho a decir. Un gol de rebote y dos de penalti. Somos como el pupas pero en peor. Más aún cuando veo que el segundo penalti que nos pitaron fue ciertamente exagerado. Marqué un buen gol y ayudé en lo que pude, pero acabamos el año como nunca hubiera imaginado: sin ganar ni un solo partido fuera de casa.

Ahora ya solo nos queda la despedida en Bloomfield Road contra el Huddersfield. No quiero que pasemos a la historia como el peor equipo de la categoría, así que es un desafío para todos nosotros, y para mi muy especialmente, decir adiós a la Championship ganando. Nuestra gente se lo merece después de diez meses largos de sinsabores. Y por mucho que sea un triste consuelo es un partido que a estas alturas espero con especiales ganas.

A Cardiff vinieron a verme unas personas muy especiales. Ya os expliqué hace unos meses el drama que estaba viviendo una familia muy cercana a mi desde mis tiempos en Swansea. Claire, Nicola y Andrew son tres chicos excepcionales. Andrew es un pequeño héroe que protege a sus hermanas por encima de todo y lo hace desde la bondad más absoluta que ha heredado de sus padres. Claire y Nicola son dos chicas estupendas que están superando una situación difícil y les tengo mucho cariño. Vinieron a verme y me hicieron muy feliz. Verlas tan bien y con semejante sonrisa me reconfortó muchísimo. Tuvieron la amabilidad de traerme regalos para Norah y Emma y estuvieron cariñosos y cercanos como siempre lo han estado conmigo. Saben que en mi siempre encontrarán un apoyo y un amigo.

Vi con un punto de envidia sana la celebración del Watford por su ascenso a la Premier. Han sido el mejor equipo y me alegro por ellos. Allí estuvo un mes Oscar García entrenando en septiembre y se nota que algo de su forma de entender el fútbol les ha quedado. Ahora les entrena Slavisa Jokanovic, un centrocampista de mucha calidad que jugó en el Oviedo, el Tenerife, el Deportivo y el Chelsea. Subieron después de ganar en Brighton. No es que el año del Brighton sea para tirar cohetes tampoco comparado con el pasado, pero se han salvado. Claro que mirando a mi casa se me pasan las ganas de hablar de malas temporadas de otros…

La Champions me ha dejado tres cosas. Verratti, el Barça y la Juve. Bueno cuatro: el morbo de ver a Guardiola volviendo a casa como rival. O cinco: ¡qué decepción el Atlético en el Bernabéu! Italia, creo, ha encontrado en Verratti al nuevo Pirlo en versión moderna. Es un tipo que parece nacido para jugar en el Barça y que ha tenido la desgracia de encontrarse al Barça que ahora mismo veo más en forma de Europa.

Su cruce de semifinales con el Bayern creo que es lo mejor que puede verse ahora mismo en el torneo. Pep volverá a casa y eso le dará un añadido a una eliminatoria que será brutal y que creo puede superar el Barça porque está más fresco. Pero, desde luego, será muy igualada. Como también creo que pasará entre la Juventus y el Madrid. Me alegro particularmente por la Juve. Por fin vuelve a estar donde debe. El fútbol italiano lo necesitaba y a partir de ahora los demás clubs históricos deben ponerse al día y hacer los deberes. Porque Italia debe volver a estar donde se merece, codeándose con la Liga Española, la Premier y la Bundesliga. Por cierto, que nadie de por hecha la clasificación del Madrid a la ligera…

He dicho que me decepcionó el Atlético. Es fácil hablar desde el sofá tomándose un café y a lo mejor algún día soy entrenador y me tengo que comer mis palabras, pero me decepcionó el planteamiento de Simeone. Le entró un ataque de ‘catenaccimo’ exagerado porque, creo, tenía mejores armas para plantar cara a un rival sin Modric, sin Benzema y sin Bale ni Marcelo. Al Cholo le avalan los resultados, desde luego, pero soy sincero y debo decir que echo de menos a aquel Atlético que se comía al rival con su presión.

A nosotros nos queda una semana para terminar con esta pesadilla. No quiero ni imaginar lo que habrán sentido nuestros aficionados este año Y espero darles una mínima alegría en nuestro último partido.

Así que hoy, más que con ese ‘Vamoooos’ de cada semana me gustaría acabar con un ‘Lo siento’ dedicado a toda la hinchada del Blackpool.