Un Barça indigno dice adiós a la Champions

Adiós a la Liga de Campeones. Un Atlético de Madrid más sólido, intenso y digno que nunca ha eliminado al Barça de la que en los últimos años había sido su competición. El 1-0 final no refleja en absoluto la diferencia de actitud y oportunidades que se vieron hoy en el estadio Vicente Calderón. Los colchoneros merecieron más.

Cinco minutos tardó el partido en ponerse como lo había planeado Diego Simeone. En esos 300 segundos, un disparo de Messi y otro de Raúl García fueron el preludio del primer gol local, en el que la defensa azulgrana quedó retratada.

Y fue la primera vez, que no la última. Antes de cumplirse los diez minutos de juego, el Atlético de Madrid había metido un gol y había estrellado dos balones en el palo. La caraja del Barça era monumental, el estadio levitaba y se preparaba para la segunda parte del plan: pertrecharse atrás y cerrar con su proverbial organización las vías de ataque del equipo de Martino. Un buen centro de Dani Alves (el único de todo el partido) rematado por Messi que lamió el poste izquierdo de Courtois fue el primer aviso serio de que el Barça podía despertarse.

Y lo hizo, pero a medias. Se adueñó del balón y decidió poner en práctica aquella vieja máxima de Cruyff que decía que “si tú tienes la pelota, el otro no te ataca”, solo que lo hizo sin profundidad y exponiéndose a recibir contras en forma de balonazos que siempre, una y otra vez, Raúl García ganaba a los defensas culés. En una de esas prolongaciones, Villa –que ridiculizó una y otra vez a la zaga culé– volvió a hacer temblar la portería azulgrana con otro pelotazo al larguero. El Barça jugaba con fuego pero la flor de Cruyff, la de Van Gaal y la de Rexach decidieron aparecer por el Calderón.

Y en estas apareció Neymar, el más activo en el primer cuarto del partido, para mostrar parte de su repertorio de regate, tirar un caño a Tiago y servir un centro a Messi que el argentino (que completó un partido horrible) remató fuera. Esa acción sirvió al Barça para sacudirse algo el dominio colchonero y comenzar a jugar a ese juego de la paciencia que es su carta de presentación. Paciencia, toda; ritmo y mordiente, ninguna. Y así llegó el descanso, con la sensación de que el equipo blaugrana seguía vivo cuando podría haber hecho las maletas tras los primeros cuarenta y cinco minutos.

La reanudación comenzó con una contra que ni Neymar, ni Messi ni Xavi pudieron culminar con el gol del empate y que reflejó el paso adelante del Barça, sin nada ya que perder, porque algunos futbolistas se habían dejado la vergüenza en el AVE o en los bailes de hotel subidos a Instagram. El Atlético, sorprendentemente, dejaba más espacios que en ningún otro de los encuentros disputados esta temporada entre ambos equipos, como si el vértigo del ganador causara temblor en sus piernas.

A la hora de juego, Martino sustituyó a un patético Cesc que no aportó absolutamente nada por Alexis Sánchez, lo que trajo consigo la reestructuración de la línea ofensiva del equipo en busca de un gol que abriera las puertas a la esperanza. El cambio no surtió efecto y el Tata decidió romper definitivamente al equipo retirando a Iniesta para dar entrada a Pedro, dibujando un esquema tan surrealista como suicida.

Aun así, Neymar estuvo a punto de lograr el empate en un balón centrado que salió rozando el palo. El Atlético, ya sin delanteros en el campo, había decidido dejar vivo al Barça para dar más épica a su triunfo, arriesgándose a una posible prórroga sin puntas de lanza.

La moneda le salió cara. El Barça fue incapaz de poner en aprietos al equipo colchonero que, cuarenta años después, vuelve a las semifinales de la Liga de Campeones de forma más que merecida. Mientras, el equipo azulgrana certificó un declive apuntado durante toda la temporada y aguantado, hasta hoy, con esos alfileres llamados resultados.

El Barça fue eliminado de la máxima competición europea, pero se despide de algo más que eso. Dice adiós a una trayectoria, a una generación enorme de futbolistas, a una organización táctica y a una forma de jugar. Y, sobre todo, hoy sus jugadores han decidido darle una patada a la dignidad.

FICHA TÉCNICA

Estadio Vicente Calderón. Unos 55.000 espectadores.

Árbitro: Howard Webb (Inglaterra). Amonestó a Busquets (17′), Koke (90′), Alves (93′).

ATLÉTICO DE MADRID: Courtois, Juanfran, Godín, Miranda, Filipe, Tiago, Gabi, Koke, Raúl García, Adrián (Diego, 60′), Villa (Rodríguez, 79′).

FC BARCELONA: Pinto, Alves, Mascherano, Bartra, Jordi Alba, Busquets, Xavi, Iniesta (Pedro, 72′), Cesc (Alexis, 60′), Neymar, Messi.

Goles: 1-0 (Koke, 5′).

LEE EL 1×1 DEL ATLÉTICO-BARÇA

Foto: as.com

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