Un Barça de momentos

Viendo los últimos partidos del FC Barcelona en Liga y Copa del Rey, más allá de los resultados, a uno le queda la sensación de que el equipo vive tachando fechas a la espera de los partidos verdaderamente señalados en el calendario. Esos en los que los entrenadores dicen que no es necesario motivar a los jugadores. Los de ‘‘esa copa tan linda y deseada’’, que dijo Messi.

Cada vez queda menos. Las eliminatorias de Champions están a la vuelta de la esquina, y la duda es si este Barça será capaz de responder, y convencer, con buen juego cuando la competición lo requiera, pues su historia nos ha acostumbrado a que solo a través del buen hacer futbolístico consigue aumentar su sala de trofeos.

Hacia finales de septiembre y principios de octubre, coincidiendo con el primer tramo duro de la temporada, el conjunto solventó compromisos complicados con grandes resultados, buena imagen y casi siempre buen juego. Fueron las semanas de las victorias 5-1 ante el Madrid en Liga, 2-0 al Inter, 2-4 al Tottenham o 4-0 al PSV en Champions, aunque en este último encuentro el equipo dejó algunas dudas en su juego, más allá del excelente resultado.

Coincidió ese tramo con la ausencia de Messi, baja por una fractura en el radio, y la aparición de un Arthur que, a día de hoy, es uno de esos jugadores que marcan el estilo. En aquel momento de la temporada, el Barça, concienciado ante la baja de su crack, se autoconvenció de sus posibilidades y, más allá del dibujo sobre el papel (4-3-3), se hizo fuerte en un compacto un 4-4-2 que abrigó a una defensa hasta el momento algo floja de forma y un centro del campo poco consistente que sufría en el ida y vuelta.

¿Estamos ante un Barça de momentos?

La eliminatoria contra el Sevilla en Copa del Rey ha sido otra muestra más de que este plantel se gestiona a la espera las grandes ocasiones. La vuelta a cara o cruz ante los andaluces merecía la máxima concentración, intensidad y rigurosidad. Sin embargo, mientras no ha habido partidos señalados, el conjunto ha solventado el día a día de manera funcionarial.

La duda es si esta manera de hacer le llegará al Barcelona para la Champions. Lo cierto es que, tal vez por la propia inercia de la Liga española o por la acumulación de partidos durante el curso, desde el punto de vista de la excelencia futbolística, de un tiempo a esta parte el Barça es más un equipo de momentos que de temporadas. Esto le ha dado para ganar siete de los últimos 10 títulos domésticos y seis de las últimas 10 Copas del Rey. En la máxima competición europea, tres de las últimas 10 orejudas.

Tal vez sea hora de coger velocidad de crucero y empezar a sentar las bases para cuando lleguen los momentos decisivos. Si es que la plantilla da para ello. Cada vez quedan más lejos las temporadas casi redondas en las que el equipo hacia disfrutar día sí y día también.

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