Un Barça brillante se encomienda al Maradona

El FC Barcelona se jugará el pase a los octavos de final de la Europa League en el estadio Diego Armando Maradona. Pese a su brillante partido, el equipo de Xavi Hernández no pasó del empate a un gol ante un Nápoles que aprovechó su única ocasión y se benefició de la mala puntería local.

Todo era extraño en el Camp Nou. El horario, la decoración del estadio, el logo en el círculo central, el himno… Incluso la ausencia de Busquets en el once del debut del Barça en una competición que, para quien está acostumbrado a la solemnidad de la Liga de Campeones, puede saber a poco y, sin embargo, es mucho teniendo en cuenta la realidad institucional y deportiva del club.

Solo el rival, ligado a la historia azulgrana por un traspaso que le situó en el imaginario de los aficionados de todo el mundo, parecía convertir el encuentro en una eliminatoria grande.

El Barça salió concentrado, agresivo en la presión, con una buena actitud pero con un problema que comienza a ser preocupante: la falta de dominio de las áreas. Ni Pedri apenas comenzado el encuentro, ni tampoco Nico ni Aubameyang acertaron en el intento de bajar el cero del marcador local. Pero si hay alguien que lo intentó de todas las maneras fue Ferran Torres. El delantero valenciano tuvo hasta tres ocasiones claras para anotar, pero demostró que, por la razón que sea, tiene el punto de mira no demasiado calibrado.

Solo un minuto después de una de esas ocasiones, seguramente la más clara, el Nápoles encontró en el área local el acierto que ya mostraba en la suya. Una rápida penetración por el costado derecho de su ataque acabó con Zieliński rematando a la red un buen despeje de Ter Stegen ante la atenta mirada de Piqué y Frenkie de Jong. Mientras, a pocos metros, Jordi Alba intentaba reconstruir su cintura y ordenar el álbum de fotos que le acababa de hacer el delantero italiano.

Intentó recomponerse el Barça en el cuarto de hora restante con un par de remates de Torres, los dos primeros centros de Adama –hasta entonces bien tapado por Juan Jesús con la ayuda de su central diestro– y, sobre todo, Pedri, el verdadero motor del equipo. Un esfuerzo insuficiente para contrarrestar el acierto en la única ocasión de los napolitanos.

La reanudación fue un calco de los primeros minutos, con un Barça encerrando atrás al Nápoles pero sin concederles en ataque más que alguna salida de Osimhen, intimidatorio pero estéril casi siempre. Por el contrario, Nico ponía a prueba a Meret unos minutos antes de que desde la sala VOR avisaran al árbitro de una mano en el área de los visitantes. Ferran Torres aprovechó para transformar el penalti y poner algo de justicia en el marcador.

Xavi decidió entonces agitar el equipo dando entrada a Busquets, Gavi y un Dembélé muy pitado en su reencuentro con el Camp Nou tras su renovación frustrada. Los cambios rebajaron un punto la efervescencia de los mejores minutos del equipo, pero a cambio instalaron cierta pausa para no caer en la precipitación.

La pausa fue un espejismo. El Barça se desmelenó en los últimos minutos con un Dembélé desequilbrante como nunca, un Luuk de Jong que siempre aprovecha sus pocos minutos y un Ferran Torres que está llamado a dar grandes noches una vez ajuste su tobillo.

Decía Di Stefano que “los goles no se merecen; se marcan”. Y ese dicho, tan simple como cierto, se hizo realidad hoy sobre el césped del Camp Nou. Por primera vez en años, el Barça dominó durante los 90 minutos al rival. Y lo hizo no solo futbolísticamente, sino también en el plano físico. Ahora solo falta seguir mereciendo mientras, con la mano tonta se dan martillazos al rival.

Decidirá el Diego Armando Maradona.

Foto: FC Barcelona

Comparte este artículo

Artículos relacionados

Artículos recientes

Síguenos