El trabajo más complicado

No es únicamente Douglas o Vermaelen, sí; y Kroos o Isco, no. Son Özil, Odergaard o Asensio. Es Song o Afellay, la gestión de la continuidad de Xavi y el traspaso de Thiago Alcántara.

O cómo se fue Eric Abidal o la marcha de Zlatan Ibrahimovic o el caso Víctor Valdés. Es por qué llegó Kiko Femenía y no Viktor Fisher; porqué nadie valoró la posibilidad de fichar a Courtois o a Varane cuando estaban a tiro.

No es Zubizarreta el responsable de todo, pero es el escudo de algunas incompetencias. «Su trabajo es el más complicado. Ya habrá tiempo en mayo para valorarlo«, dijo no hace mucho el presidente Josep Maria Bartomeu.

Y en ese punto estamos. Con la posibilidad de no fichar durante una temporada y se filtra que el club no va a renovar a Dani Alves, un tipo que está siempre en el centro de la diana, pero, nos gusté o no, es quien más asistencias ha dado a Leo Messi, más que Xavi o Iniesta.

Y completamos el círculo abriendo la puerta a Martín Montoya, quien «no tiene nivel Barça«, según ha trascendido tras una conversación entre el defensa y el cuerpo técnico.

Y mientras Luis Enrique intenta hacerse con el equipo porque conoce la casa y sabe que la única manera de salvarse es por medio de resultados, una tarea complicada para un proyecto en construcción y con el carácter del asturiano que ejerce de palanca como punto fuerte y también como cuestión débil.

Demos todas las vueltas posibles y llegaremos al mismo punto. En el fondo el paradigma es la gestión de dos casos: el de Douglas y el de Vermaelen. ¿Para qué firmar a un futbolista que no es considerado ni en su país? ¿Cuánto ha jugado desde entonces? Con un partido en Málaga el barcelonismo supo de primera mano por qué la sorpresa del mundo del fútbol en esta contratación, una operación que ahora se ha puesto en entredicho y señala a Albert Valentín, uno de los ayudantes de Zubizarreta.

Y el caso extremo es Vermaelen, un futbolista que acaba contrato en el verano de 2015 y un año antes el Barça pagó por él unos 12 millones al Arsenal y sigue si jugar. De hecho el belga, que se lesionó en el Mundial, lleva temporadas sin completar un curso sin problemas físicos, pero eso no pareció importar demasiado a la entidad azulgrana, que lo fichó pese al informe médico contrario.

Ya lo saben, hablamos, según desarrolló Zubizarreta en su presentación, de «un jugador de rendimiento inmediato», de «un central de prestigio con gran presencia internacional«, quien «pese a tener ofertas importantes de clubes de primera línea» aceptó firmar por el Barça.

Un jugador que «conoce la competición» y «tiene peso futbolístico«. Además «está acostumbrado a jugar desde atrás y dejando metros a la espalda«.

«Gracias por haber podido juntar nuestros caminos«, porque es un defensa que «responde al perfil de jugador que queremos«. Y en cuanto al estado físico de Vermaelen: «No hay dudas. Trabajaremos juntos. Primero trabajaremos en la lesión que sufrió en el Mundial. Mañana evaluaremos en qué momento de la lesión está, y conoceremos más detalladamente el período de baja«.

Cuatro meses después y sin haber disputado ni un solo partido oficial, el Barcelona valora la posibilidad de que Vermaelen sea intervenido quirúrgicamente para solucionar esos problemas en los isquiotibiales que ya tenía cuando llegó al club.

Cuatro meses y cinco más de convalecencia, en total nueve, prácticamente otra temporada en blanco. Más o menos cuando Thomas Vermaelen pueda volver a jugar, Zubizarreta será evaluado por Bartomeu. En realidad, lleva cuatro años de evaluación continua, porque lo sabe hasta el presidente: «su trabajo es el más complicado«.

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