The Barkley Marathons, el ultra maratón sin finishers

The Barkley Marathons es posiblemente el ultra maratón más duro del mundo. En casi treinta años tan sólo ha visto llegar a meta a 14 corredores de más de 1.100 participantes. Se trata pues de un ultra maratón sin apenas finishers. Y la pasada edición, celebrada a finales del mes pasado, no fue una excepción. Hacía siete ediciones, desde 2007, que al menos un corredor era capaz de recorrer las 100 millas y los más de 17.000 metros de desnivel en menos de las 60 horas que fija la organización como límite para completar una carrera realmente especial. En esta ocasión ninguno de los 40 participantes pudo vencer a la naturaleza.

«Las montañas ganaron», explicaba contento, Gary Cantrell, creador de esta auténtica salvajada en 1986, una vez finalizada la carrera. «Estoy satisfecho con el resultado. Es una competición que enfrenta a los seres humanos y las montañas». Y es que este no es un ultra maratón al uso. La idea ya parte de la locura de hacer correr durante cinco vueltas una distancia de 20 millas sin marcar por las montañas del estado de Tennessee en Estados Unidos. Tan sólo está permitido llevar un mapa y una brújula, no hay estaciones de emergencia y sólo dos puntos para reponer agua.

Contrell se inspiró en el fracasado intento de fuga en 1977 de James Earl Ray de la Prisión Estatal Brushy Mountain en Petros, Tennessee. Ray, quien en 1968 había asesinado a Martin Luther King Jr., escapó junto a otros seis convictos, y sólo logró recorrer 8 kilómetros en 54 horas antes de ser capturado.

James Earl Ray

Como muestra de la dureza de la carrera, se tardaron cuatro años en ver a un corredor cruzar la linea de meta. Para entonces la carrera tenía una distancia de 55 millas y decidieron ampliar a las 100 millas actuales. Y no fue hasta 1995 cuando el británico, Mark Williams, conseguía recorrer la nueva distancia en 59 horas y 28 minutos. Pero si tardamos 9 años en ver a alguien superar la distancia, para ver al segundo finisher, se debió esperar otros 6. Esta vez fueron dos los corredores que llegaron dentro del tiempo establecido. Blake Wood, de 42 años y David Horton, de 50 lo hacían en 58 horas y 21 minutos, aunque no siguieron la ruta establecida, desviándose 200 metros por un sendero paralelo mucho más «amable» que les supuso la descalificación.

Para hacernos una idea, aquel mismo año, Blake había conseguido hacerse con las 100 millas de Rocky Raccoon 100 en 16 horas y 13 minutos, y en 1999 superaba la difícil Hardrock 100 –de la que el catalán Kilian Jornet posee el récord– en 30 horas y 11 minutos. Horton por su parte fue vencedor en 1993 en Hardrock con un tiempo de 29 horas y 35 minutos y en 1991 establecía el récord en el sendero de los Apalaches, un brutal recorrido de 2.160 millas en el que invirtió 52 días. Tipos duros sin lugar a dudas.

Cave Dog –Ted Keizer– en 2003 terminaba en 56h.57′ y al año siguiente Mike Tilden (57h.25′) y Jim Nelson (57h.28′) se disputaban la última vuelta de 20 millas en sentido opuesto como marcaba una nueva regla. La carrera no tiene ningún pudor en reservarse sorpresas en cada edición.

En 2008 Flyin’ Brian Robinson establecía el récord en 55h.42’27». Él mismo tiene el honor de ser la primera persona en recorrerse las tres principales rutas de norte a sur de los Estados Unidos, Appalacian, Continental Divide y Pacific Crest en un mismo año natural, 7.400 millas en 300 días.

Desde entonces hasta esta última edición se ha visto al menos un corredor cruzar la meta en el tiempo establecido. Andrew Thompson en 2009 (57h.37′); Johnathan Basham, en 2010 (59h.18′); Brett Maune, 2011 (57h.13′); en 2012 fueron tres corredores los que cruzaban la meta: Brett Maune –segunda victoria consecutiva estableciendo el récord que todavía sigue vigente– (52h.03’08»), Jared Campbell (56h.00’15») y John Fegyveresi (59h.41’21»); Nick Hollon, en 2013 (57h.41′) y Jared Campbell –por segunda vez– en 2014 (57h.50′).

En el vídeo que acompaña el artículo se puede ver el trailer del documental que los cineastas Annika Iltis y Timothy Kane realizaron siguiendo la carrera de 2012.

Aquí no se viene a salir victorioso, se viene a ser humillado. Es lo que hay. Es espeluznante. Tienes que estar muy bien –o muy mal– de la cabeza. Aquí se rompe todo el mundo. Y ese es el objetivo. Destrozar a la gente, y él, –Gary Cantrell– hace eso.

Foto carrera: Michael Hodge/Flickr

Comparte este artículo

Share on whatsapp
Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on email
Share on pinterest

Artículos relacionados

Artículos recientes

Síguenos