Summer is coming

Sabemos lo que ocurrió aquella última vez. Terceros en la Liga, a 18 puntos del Real Madrid, eliminados en semifinales de la Champions por el United y por el Valencia en las semifinales coperas, por no ganar el Barça en aquella temporada no ganó ni la Copa Cataluña. Nada, cero.

Es la última referencia que tenemos. La situación no es la misma. Ni por autocomplacencia ni porque difícilmente el Barça acabará la temporada sin sumar uno de los dos títulos que quedan, aunque todo es posible.

En 2008 la necesidad obligaba a dejar de ser prudente y aplicar cirugía. Después de un año avisando, el presidente de turno, Joan Laporta, necesitaba un golpe de mano para reanimar el pulso al equipo y al barcelonismo. La sorprendente solución llegó con el nombramiento de Pep Guardiola, que marcó una época desde aquella célebre frase: “abróchense los cinturones“.

Se fueron Ronnie y Deco, Eto’o se quedó un año, aunque él también estaba en la lista de bajas. Se rehizo el sistema defensivo con la marcha de Zambrotta, Thuram, Edmilson y Oleguer; y la llegada de Piqué y Alves; también vinieron Cáceres y Hleb; y con Keita, el Barça ganó músculo en el medio.

A diferencia de entonces, el Barça tiene en sus manos la posibilidad de iniciar una conveniente transición desde el éxito, algo inhabitual en el mundo del fútbol, únicamente marcado por los resultados y por la protección del equipo que te los da.

Pero para que no llegue el invierno, y si la FIFA o el TAS lo permiten, la directiva tiene una compleja tarea. Más allá de la legitimidad no conseguida por el presidente en las urnas, la hoja de ruta es inaplazable a cinco semanas para el final del curso y una final de la Copa del Rey.

La convocatoria electoral pasaría por la no consecución de ninguno de los dos títulos. Difícilmente la actual directiva soportaría la presión que se podría generar desde la derrota, sobre todo porque en ambos casos el Barça depende de si mismo y se jugaría la Liga en casa y frente a un rival conocido: el Atlético.

En cualquier caso, la regeneración del equipo tiene que llegar desde el banquillo. Gerardo ‘Tata’ Martino no ha entendido lo que es entrenar al Barça ni ha evolucionado el juego más allá del juego de posesión. Además su gestión desde el excel y el buen entendimiento con alguno de los pesos pesados del equipo le han llevado a tener una percepción equivocada de lo que estaba ocurriendo.

La primera cuestión es, por lo tanto, encontrar a ese técnico que anime a abrocharse los cinturones. La primera condición ya se presenta compleja, porque con el nuevo entrenador se tendría que consensuar la lista que nadie quiere hacer ni siquiera Guardiola en su día.

Para “Ganar, ganar y volver a ganar” hay que volver a motivar a un equipo que ya parece que se ha aburrido de levantar títulos, tiene seis años más y un Mundial a la vuelta de la esquina que ha invitado a tomárselo con calma todo el año, porque el verano, como el invierno, también puede ser muy largo.

Ter Stegen, un defensa central para acabar con los inventos, músculo, mucho músculo en el centro (Arturo Vidal) y más talento y jugadores con ganas de aumentar su bolsa de títulos para que motive al resto (Reus y Rakitic).

En la lista de bajas, el Barça tendría que tomar alguna decisión para no hacer valer aquella máxima: “nos haremos daño” y conseguir algunos buenos traspasos de jugadores que ya lo han dado todo y tienen un caché en el mercado internacional o que no se han aclimatado al club de su vida.

Seis partidos de Liga y una final para dos títulos. Aunque sea inevitable, no hay que mirar hacia atrás con nostalgia, sino mantener la cabeza fría y regenerar el equipo, y el club, para “ganar, ganar y volver a ganar“.

 

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