El sueño de Marcus Willis

Ayer dio comienzo Wimbledon, uno de los torneos más importantes de la temporada y, posiblemente, el más glamouroso del circuito. Por las pistas del All England Club circularán estas dos semanas las mejores raquetas del momento.

Pero es en la 17, lejos de las principales y tumultuosas pistas de las vedettes, donde se ha producido uno de los hechos más curiosos y conmovedores de las últimas ediciones del torneo. En el tercer y último turno se despertaba una inusual expectación entre los aficionados locales. Saltaba a la pista Marcus Willis, jugador local número 772 de la clasificación ATP y precedido de ninguna fama. ¿Qué es entonces lo que lo hacía tan especial?

El bueno de Marcus tiene una historia tan especial como bonita. Hace tan solo dos años, con 23, decidía que no tenía nivel para el circuito profesional y decidió prepararse para emprender su aventura americana y ser profesor de tenis en el país de las oportunidades. Con lo que no contaba es con que conocería a una joven, Jennifer, con la que empezó una historia de amor que le impidió realizar ese viaje pero que le embarcaría en otro mucho más apasionante: perdió 25 kilos (cuando le dijo que era tenista, ella solo pudo reír), se puso en forma y empezó competir.

marcus willis atp
La imagen de Willis antes de perder 25 kilos.

El reto de Marcus Willis

Desde las profundidades del ranking, se atrevió a pasar las clasificaciones locales que dan la oportunidad de enrolarse en la previa del torneo, su torneo, su sueño imposible. Uno tras otro, fue superando a Sugita (top 100), Rublev (la gran esperanza rusa) y Medvedeev, hasta llegar ahí, al cuadro grande.

Se ganó el derecho a cumplir su sueño, sin atajos ni Wild Cards que le facilitaran el camino, y ayer saltó a la pista. El capricho del cuadro quiso que se enfrentara con Berankis, un jugador con el pedigrí que le da su posición de privilegio (53 del mundo), pero que no se desenvuelve como Marcus Willis en la hierba, esa superficie tan singular y que hace especiales a jugadores como él.

Y ayer, en vez de despertar del sueño, pasó por encima del lituano (6-3 6-3 y 6-4) para corregir y aumentar el cuento de hadas que vive. Y lo hizo para citarse, este mismo miércoles, con Roger Federer, el rey león de Wimbledon, la mayor leyenda viva del torneo. Esperemos que sea en la pista central, sería el escenario ideal en el que darse a conocer al mundo y, quien sabe, si ganarse un hueco en la élite. Suerte Marcus, el tenis y el deporte te necesitan.

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