Silencio médico

Desde hace muchos años, los partes médicos del FC Barcelona finalizaban con el latiguillo en el que se informaba que la misma se realizaba con el consentimiento del jugador de turno, pero a partir de ahora no será así. El club ya no informará sobre las lesiones o al menos no informará sobre todas ellas. Ha cambiado la manera de actuar y en pocas semanas ya se han producido dos casos: el de Neymar y el más reciente de Sergi Roberto.

Todo se complica, además, al no poder seguir los entrenamientos. La mayoría de ellos son a puerta cerrada y resulta imposible saber qué jugadores están presentes en la sesión e incluso si en la misma se ha producido algún tipo de problema físico. La idea es esconder información, ofrecer la mínima. En realidad es una tendencia generalizada en muchos de los grandes clubes, pero que el azulgrana se había resistido a llevar a cabo.

Ahora, las cosas han cambiado. Las informaciones sobre cuestiones médicas se producen en cuenta gotas. Cuando la lesión es evidente y se produce durante en un partido –Dani Alves, Sergio Busquets–, al club no le queda más remedio que comunicar el resultado de las pruebas, con un diagnóstico y un periodo de baja siempre aproximado “dependiendo de su evolución“, pero si la lesión se produce en un entrenamiento, todo es muy diferente.

Nos enteramos días después de que Neymar había faltado a unos entrenamientos y conocimos que fue a causa de unas paperas; hoy ‘Mundo Deportivo‘ ha anunciado la lesión de Sergi Roberto sin que el club se haya pronunciado. De hecho, en la información referente al entrenamiento de hoy, el Barça se refería a que habían participado “los jugadores disponibles“, sin dar ningún detalle.

Es el juego del gato y el ratón. Luis Enrique no quiere dar pistas y esconde sus cartas a los rivales. Es comprensible, es una manera de ver la cuestión. Hace tiempo que la Ciutat Esportiva Joan Gamper es un búnker; los entrenamientos son casi siempre a puerta cerrada y el club mantiene alejados a los periodistas.

Lejos quedan aquellos tiempos en los que incluso era posible recabar la información de primera mano por parte de los jugadores. En la NBA, los jugadores lesionados aparecen en una relación pública que puede ser consultada por los medios y los aficionados. En la Premier, hasta el mismo día del partido, nadie sabe quien está de baja. Cuestión de estrategias. Y parece que la del Barça es la del silencio médico.

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