Sigue siendo la comunicación, estúpido

 

No darse cuenta de dónde está el problema, es un gran problema, y el Barça de Sandro Rosell, con conceptos más o menos claros como el control económico o la gestión deportiva, tiene una gran vía de escape en su tablero de mandos.

Una gran corporación, como es el Barça, necesita tener pautada al milímetro su política de comunicación y en este caso apenas existe. Más allá de las bases establecidas por la anterior directiva, el Barça de Rosell apenas ha realizado ninguna aportación en este campo y el problema se va agrandando con el paso de las semanas.

Hace unas semanas supe del enfrentamiento abierto entre Xavier Martín y Antoni Rossich. “El director de comunicación y el director general del club hace tiempo que no se entienden, la situación es insostenible y va a saltar uno de ellos. En este caso está muy claro quien va a ser”. El mensaje recibido no dejaba ni una duda. Cuando días después de conocer la situación, todo el mundo comprobó que también había discrepancias entre XM y Sandro Rosell y que éstas eran en público y con cámaras, la sentencia estaba a punto de firmarse.

En las cloacas de Arístides Maillol, todo el mundo movía sus piezas con maestría. Para ello es preciso conocer la casa y sobre todo los actores. Antonio Rossich, el director general del Barça, es uno de los pesos pesados del equipo ejecutivo de Sandro Rosell, en una historia que viene de lejos.

La amistad empezó a gestarse en 1990; Rossich fue el director de marketing de los Juegos de Barcelona y Sandro Rosell era el segundo de ‘Beto’ Agustí, (presidente del RCT Barcelona y exdirector ejecutivo de la ACB), el encargado del área internacional. Por eso, cuando Sandro le ofreció el cargo de director general del Barça a su antiguo jefe, éste, un veterano socio del Barça curtido en mil frentes -el último al frente de la dirección internacional de Planeta– no dudó ni un momento. Por eso, cuando se supo de la lucha interna entre Rossich y Martín, todo el mundo sabía quien iba a ser el perdedor.

El mensaje: “Estic fotut i molt cagat” escenificaba la cuenta atrás. Personalmente pensaba que su sustituto iba a salir de la casa. Descartado Toni Ruiz, un hombre de la casa superviviente a Núñez y a Laporta, el jefe de gabinete del presidente, Gerard Guiu, que acaba de estrenar un master en periodismo, era una de las apuestas evidentes, aunque al final se ha recurrido a un candidato de contrastada trayectoria como es Albert Montagut.

De Xavi Martín podíamos hablar de su errática política de comunicación o de su insuperable ego que le ha llevado a quejarse hasta de la categoría de la habitación que ocupaba cuando acompañaba al equipo si la misma era inferior al de algunos de sus subalternos en el departamento, pero eso son simples detalles.

No nos quedemos con la forma de toda esta historia, sino con el fondo: la particular comunicación externa del Barça, un transatlántico con tantos medios que llama la atención que no dé con la tecla.

Un psicólogo, una periodista y un relaciones públicas; todos ellos con diferentes perfiles, todos ellos elegidos por Sandro Rosell para diseñar una estrategia de comunicación que no ha funcionado. El primero, Pere Jansà (julio 2010 – enero 2011) vivió enclaustrado en las oficinas, perdido en el laberinto de Aristides Maillol. Fue el primer ‘Dircom‘ ‘in pectore‘, seis meses fueron su condena. Pocos le conocieron y sigue en el club con otras responsabilidades. Procedía del mundo de la psicología de empresa, máster en marketing y en dirección de marcas, vivío en su despacho y no dejó ni una mínima huella al frente de la comunicación del club. Ahora ocupa responsabilidades en el área social del club.

Jansà fue sustituido por Ketty Calatayud. Optó Rosell por una periodista más o menos conocida en el ámbito de la prensa deportiva, pero tampoco cuajó. Su procedencia (La Vanguardia, Grupo Godó) generó recelo entre los medios. La voluntariosa periodista nunca estuvo cómoda en un papel que desempeñó durante un año (2011) y ahora tiene responsabilidades en la revista Barça.

Cuando destituyó a Calatayud, el presidente decidió apostar nuevamente por una persona sin ninguna ligazón con los medios, por Xavi Martín, un tipo expresivo y arrollador, dispuesto a retomar el rumbo, sin saber muy bien cuáles tenían que ser las nuevas coordenadas.

Xavi Martín procedía del mundo de la publicidad y de las relaciones públicas y las cuidaba mucho, sobre todo al máximo nivel. Ha sido el más longevo de todos los ‘DirCom‘ de Rosell, 22 meses al frente de la gran nave. Para su recuerdo se llevará muchas fotos, sobre todo la del recibimiento a Neymar. Es lo que tiene no querer ser protagonista y cuidar las relaciones públicas.

Un psicólogo, una periodista, un relaciones públicas y ahora otro periodista. De Albert Montagut me dan las mejores referencias. Veremos.

 

Nota:

El párrafo inicial procede de un artículo escrito en Margaritas Caprichosas el 4 de noviembre de 2010 titulado: “Es la comunicación estúpido”

En 1992, durante la campaña electoral norteamericana, uno de los asesores de Bill Clinton, James Carville, pegó un cartel en las oficinas centrales del equipo de Clinton con los tres puntos básicos en los que se debía centrar la campaña contra George Bush:

– Cambio vs. más de lo mismo.

– La economía, estúpido.

– No olvidar el sistema de salud.

La frase se instaló en la cultura política estadounidense y también en la internacional. Usualmente se expresa precedida de la palabra «es» y se utiliza para expresar lo esencial en determinada situación.

Como se puede comprobar, cuatro años y cuatro ‘DirCom’ después, nada ha cambiado.

La foto es de Mundo Deportivo

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