Sergi Roberto, de diana a lateral derecho

El Barça aparcó hasta el próximo invierno los enfrentamientos con el Athletic venciendo en San Mamés en el estreno de la Liga. El encuentro, duro y trabajado, sirvió para que los de Luis Enrique tiraran de oficio ante un rival incómodo con el que se ha visto las caras en tres de los cuatro partidos oficiales de esta temporada, pero también para sacar alguna conclusión positiva ante la ausencia, todavía, de ritmo, juego y eficacia.

El de ayer fue el primer choque que se saldó con la portería a cero, no tanto por el cambio de guardamentas como por la solidez que mostró una defensa de circunstancias. Ausente Piqué por la famosa sanción y lesionado Dani Alves a los 20 minutos de juego, dos nombres tomaron el relevo y sobresalieron por encima del resto: Thomas Vermaelen y Sergi Roberto. El primero, inédito y prácticamente desconocido para muchos barcelonistas, cuajó una actuación sobresaliente en su batalla con Aduriz, verdadero quebradero de cabeza para el Barça en los dos partidos de la Supercopa. El delantero vasco, incansable y duro, apenas inquietó a Claudio Bravo y destacó más por alguna caricia a sus rivales que por sus remates a puerta.

Sergi Roberto, diana de las críticas del barcelonismo durante meses, tuvo que afrontar el desafío de suplir a Alves y lo hizo con solvencia. Destacó en la marca y se incorporó al ataque con una potencia y velocidad que sorprendió a muchos. El de Reus, que ha jugado con Luis Enrique como mediocentro y como interior, puede encontrar gracias a su polivalencia un lugar en el once mientras dure la baja del brasileño (seguramente, más de un mes), puesto que ni Adriano ni Douglas parecen ofrecer garantías suficientes. Si aprovecha este tiempo, Luis Enrique puede tener en Sergi Roberto una muleta en la que apoyarse hasta que Aleix Vidal pueda vestirse de corto.

Anda el Barça escaso de físico y de forma todavía, pero la victoria en Bilbao demuestra que incluso con bajas puede sumar de tres en tres. Pedir en agosto algo más que eso puede ser pecar de exigente, pero tan peligroso sería hacerlo como caer en la tentación de conformarse con ir sacando los partidos. Como el anuncio, aceptamos pulpo como animal doméstico, pero esperamos también una mejoría en el juego a medida que vayan reincorporándose los ausentes, empezando con Neymar, cuya presencia no sólo aporta gol y desequilibrio, sino también una mayor libertad para Leo Messi.

Mientras tanto, todo suma. Sobre todo si aquellos jugadores a priori secundarios como Vermaelen y Sergi Roberto son capaces de aportar algo que ayude a desdibujar la imagen de mediocridad que muchos aficionados tienen de ellos. El belga está en el buen camino; Roberto puede encontrar en el flanco derecho de la defensa una posición que elimine la cruz que muchos marcaron sobre su nombre. En sus manos está.

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