A un año y medio de la expiración de su contrato, la renovación de Messi vuelve a escena. Y no lo ha hecho a causa de las palabras del jugador o de su agente, sino de la verborrea infinita de algunos de los empleados del FC Barcelona.

Primero fue Óscar Grau, el nuevo director ejecutivo del club, quien dijo hace unos días en una conferencia que en el asunto de la renovación de Leo Messi “hay que mantener la cabeza fría y no perder el sentido”. Hoy, en el sorteo de los cuartos de final de la Copa del Rey, Pere Gratacós, representante del Barça en el acto, se soltado la melena diciendo que Messi es el mejor, pero que “no sería tan bueno sin Iniesta, Neymar y compañía”.

La misma historia con la renovación de Messi

El asunto no es nuevo. Cada vez que las palabras renovación de Messi comienzan a flotar en el ambiente, algún empleado o directivo del Barça siente la irrefrenable necesidad de lograr sus cinco minutos de gloria gracias al 10. Primero fue Javier Faus, exvicepresidente del Barça, cuando declaró en RAC1 hace unas temporadas que no veía ningún motivo “para mejorar el contrato a un señor al que ya se lo mejoramos hace seis meses”, desatando la furibunda reacción de Leo Messi que, como no podía ser de otra manera, acabó con la salida de Faus del club tras las últimas elecciones.

Dijo Messi de Faus que “no sabe nada de fútbol y quiere manejar el Barça como si fuera una empresa. Y no lo es. (…) Ni yo ni nadie de mi entorno pedimos ninguna renovación y eso lo sabe él muy bien”. De eso hace ya algo más de tres años y parece que nada cambia. No está Faus, pero desde las poltronas se olvida con frecuencia que todo esto es mucho más fácil. Es fútbol, tienes al mejor de siempre y tu obligación –sí, obligación– es, como dijo en su día Pep Guardiola, rodear a Messi de los jugadores y el ambiente adecuado para que sea feliz. O al menos intentarlo.

Messi es el fútbol

Ocurre que este club, como este país, tienes rendijas por las que cualquier mediocre puede acceder a un cargo. Y la carguitis y los micrófonos no suelen llevarse bien. Gratacós, a quien no se le conocen más méritos que haber estado junto a Sandro Rosell en el momento oportuno, los ha querido aprovechar hoy. El de Besalú puede pensar lo que quiera, incluso que Messi sería menos Messi sin sus compañeros (otro día hablamos sobre cómo habría sido el Barça 2008-2017 sin Leo), pero no parece lo más adecuado que lo exprese en público mientras representa al club en un acto oficial. La renovación de Messi es fundamental para el presente y el futuro inmediato del Barça. No verlo es de necios y poner palos en las ruedas, de lerdos.

Ahora, a menos de 365 días para que el crack pueda negociar libremente su futuro con cualquier otro club, lo que menos se necesita es generar ruido desde dentro. Conviene tener bien presente que hablamos de fútbol y que el fútbol, a día de hoy, tiene un nombre: Leo Messi.