Rosell y el buen periodismo

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A Sandro Rosell no le gusta la prensa. Bueno, quizá sería más preciso decir que no le gusta de un tiempo para aquí, porque todos somos capaces de recordar lo amable y cercano que era cuando veía los toros desde la barrera. Todo cambió cuando algunos periodistas empezaron a preguntar preguntas sobre las que Sandro no quería ser preguntado. De repente, el rostro amigable, de eterna -y algo perturbadora- sonrisa, se tornó agrio, serio. Dejó el fútbol de toque, al que nunca pareció apreciar demasiado, y se pasó al catenaccio, ya sin molestarse en disimular que ni quiere estar ni que cree que los allí presentes no pueden entender ni encontrar la agudeza que se esconde tras sus acciones. Desde luego, no todos somos capaces de hacer ejercicios de ingeniería negocial como los que lleva a cabo esta junta.

Déjenme que matice lo dicho en el anterior párrafo: a Sandro Rosell no le gusta cierto tipo de prensa. Hay otra que, si bien no saca una sonrisa sincera en su rostro, sí que le place. En esta categoría hallamos a algún hombre importante de Mundo Deportivo y a su periodista favorito: Josep Cuní. Cuní presenta un programa en el canal privado de televisión 8tv, del Grupo Godó, y como Rosell también dirige un club privado todo queda realmente en casa. Cuní sí es un buen periodista: hace las preguntas que Sandro quiere responder y no le hace ascos a grabar en diferido, no vaya a ser que el presidente, cuyas palabras son tan deseadas por el gremio de los panaderos, diga alguna cosa que se salga del guión.

A pesar de las muy interesantes entrevistas en 8tv, hay algunos socios a los que este tema de Neymar -y algunos otros, vaya- no les ha quedado claro y les apetecería saber más de mano de su presidente, ese que se llenaba la boca de transparencia (¡lástima que la transparencia sea transparente!). Interesa poco y a pocos, sí, Santi. Total, ¿qué más da si ha costado 10 que 40 que 120? ¿O si de 57 millones declarados oficialmente 40 son sólo en comisiones? ¿Ha abierto el socio su cartera para pagar al brasileño o qué? Que tenemos los abonos más baratos de Europa hasta 2016. Ni así. Siempre habrá gente que esté a disgusto aunque no haya razones para ello. El socio bueno, el bueno de verdad, es el que se queda conforme con las respuestas a Cuní y el que prefiere que su presidente tenga que explicar sus negociaciones ante el juez y no ante ellos, el que asume que las cláusulas de confidencialidad de las que nunca oyó hablar en los anteriores 115 años de historia del club las ponga la otra parte. Todo lo demás, malbarsalunisme.

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