Romper con el pasado

Se viene el Clásico. Uno de los más inciertos de los últimos tiempos. El Barça de Martino contra el Madrid de Ancelotti. Ni Mourinho ni Guardiola o Tito, el del sábado será un clásico rupturista, que acaba con la dinámica que veníamos viviendo en las últimas temporadas.

EL CICLO DE GUARDIOLA
Con Guardiola el Barça era dominador claro de los enfrentamientos directos con el Madrid -quién no recuerda el 2-6 en el Bernabéu-. Y así fue hasta entrada la etapa Mourinho.

El primer clásico del portugués acabó con aquel 5-0 en el Camp Nou (2010). Era la tercera temporada de Guardiola.

En ese curso, el primero de Mourinho, se vivieron hasta cinco clásicos. Además del 5-0 y la vuelta en el Bernabéu con la Liga prácticamente decidida para el Barça (1-1), también se enfrentaron en semifinales de Champions (0-2 en Madrid y 1-1 en el Camp Nou) y en la final de Copa del Rey 2011 en Mestalla, en la que por vez primera los blancos doblegaban al dominador de las últimas campañas.

MOURINHO ENCUENTRA EL CAMINO
Por aquel entonces Mourinho ya estaba dando con las claves para igualar los derbis. Y en abril de 2012, en la última temporada de Guardiola, el Madrid asaltó el Camp Nou para ponerse a 7 del Barça en su camino hacia la Liga.

Unos meses después, con Tito en el banquillo, el Madrid siguió ganando pulsos al Barça. Le ganó la Supercopa de España con un 2-1 en la vuelta en el Bernabéu.

Y la semifinal de Copa del Rey con un 1-3 en la vuelta en Camp Nou en aquella eliminatoria que encumbró a Varane.

LOS RECIÉN LLEGADOS

Ahora, con los recién llegados, todo queda abierto.
El Barça de Martino está sumergido en una vuelta a los orígenes. A su manera, con sus peculiaridades, el argentino quiere aunar lo mejor de Guardiola -el orden a través de la pelota-, con su toque personal -salidas más rápidas, con algún toque de menos, para sorprender a la defensa rival y acabar la jugada antes-.

Todavía no ha dado con la tecla exacta, y se ve a un equipo capaz de lo mejor y lo peor con un partido de diferencia.

En el otro lado tenemos al nuevo Madrid de Ancelotti. El italiano llegó prometiendo buen juego, toque, pero ante la imposibilidad de encontrarlo pronto -y ante la poca paciencia del Bernabéu-, ha tardado poco en arrimarse al juego rápido y veloz, sin demasiados destellos. Aprovechando ese gen que Mourinho estampó a fuego en muchos de los jugadores de la plantilla, Ancelotti ha de cocinar con la herencia del portugués y con la nueva tipología de jugadores que le ha traído Florentino. Y todavía no ha encontrado el punto exacto de cocción.

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