¿Se reservaron para el Mundial?

El FC Barcelona cerró este pasado mes de mayo una temporada desastrosa. En el terreno institucional el balance fue nefasto, con el club metido hasta las trancas en los tribunales con el caso Neymar y la denuncia de la FIFA por irregularidades con jugadores de la cantera. Para acabar de empantanarlo todo, además, Sandro Rosell se dio a la fuga, no se convocaron elecciones posteriormente y el nuevo presidente -no electo- probablemente resultará también imputado, lo que ha provocado una lamentable pérdida de prestigio e imagen a nivel internacional. Pero con un proyecto para un nuevo estadio, ¡eso sí! O el compromiso adquirido de una gran deuda, visto desde otro ángulo.

En lo deportivo las cosas no fueron mejor. Se perdió la final de Copa contra el archienemigo, se cayó eliminado de la Champions por carencia de ideas y de fuerzas y se dejó escapar una Liga bastante asequible, que se escurrió como arena entre los dedos.

Si analizamos la parcela deportiva para encontrar el principal motivo de no haber estado a la altura, hay que mirar de arriba a abajo. La directiva nunca tuvo un plan, una idea sólida. Confió en la inercia ganadora de las últimas temporadas -pese a que ésta llevaba tiempo frenándose- y no supo renovar un equipo que hace años que pide a gritos reformas.

La junta tampoco tuvo a ningún gurú detrás aconsejando, como sí hizo Laporta. Nadie con solvencia contrastada que guiase mejor o peor el proyecto, pero que guiase. El director técnico, Zubizarreta, tampoco estuvo por la labor y dejó que otros hiciesen su trabajo, fichando solo a un jugador, para más inri en la posición en la que menos se necesitaban refuerzos. Un jugador que se vendió como la nueva estrella mundial, pero que no ha resultado para nada determinante, pese al enorme gasto que puede representar para la entidad.

En cuanto al entrenador, Gerardo Martino, demostró no tener el nivel requerido. A la dificultad de comandar tamaño grupo de egos, hay que sumar su incapacidad de liderazgo, el desconocimiento de la casa y la demostrada falta de soluciones en las situaciones más determinantes.

Pero no sería completo este análisis si obviásemos a los verdaderos protagonistas de la historia. Desequilibrios en las líneas, mala planificación y falta de liderazgo aparte, los jugadores no han estado a la altura que les correspondía. Falta de soluciones, lesiones sospechosas, ausencia de compromiso, declaraciones fuera de tono y sobre todo la sensación –salvo excepciones- de no entregarse al máximo. Algo que se supone inherente en el cargo.

Y claro, esto nos lleva a preguntarnos si de alguna manera los jugadores han podido estar con la mente puesta en otra parte. Concretamente en el Mundial de fútbol que se celebrará en breve en Brasil (y que podréis seguir en am14).

En estos días de preparación ya podemos comprobar cómo están reviviendo con optimismo los jugadores culés. Neymar y Alves jugando partidazos con Brasil, Messi volviendo a sonreír en Argentina, la Selección española a tope de optimismo, Song liderando a su país. Vamos, si es que ¡incluso Mascherano marca goles!

Este verano vamos a estar entretenidos mirando el Mundial, pero quizá más de un culé se va a mosquear un poco al ver el rendimiento, y sobre todo la actitud, de algunos de sus jugadores.

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