¿Por qué Xabi, Guardiola?

De momento es un rumor y nada más, pero apunta a tener toda la consistencia. Quizá en nada solo será una de tantas noticias lanzadas al aire sin fundamento ninguno pero a lo mejor acaba por ser cierto. Y si lo es, habrá quien considere la operación Xabi Alonso como fantástica por parte del entrenador del Bayern y, también, habrá quien se sentirá decepcionado. Muy decepcionado.

El tolosarra, apartado del plano por el fichaje de Kroos, desplazado al banquillo más de lo deseado ante la presencia de Modric y en pleno descenso de popularidad y protagonismo puede dejar el Real Madrid y fichar por el Bayern de Múnich. Xabi Alonso, el tipo que fue señalado como la continuación de Jose Mourinho en el campo durante la etapa madridista del entrenador portugués, el jugador señalado como principal instigador en la guerra entre los futbolistas de ambos equipos, el personaje señalado como gran enemigo del vestuario del Barça, hasta el punto de tener ‘dificultades‘ las marcas comerciales relacionadas con la selección en lograr un anuncio en el que coincidiera con algún ‘compañero’ del Barça, puede ser alistado por Pep Guardiola en el Bayern.

Existirán, seguro, razones deportivas para justificar el fichaje. La marcha de Kroos, las lesiones de Thiago y Javi Martínez, los problemas físicos de Schweinsteiger… Provocan que la zona de creación del Bayern esté necesitada de un jugador con galones y si Guardiola, quien nunca se ha reservado a la hora de dar cuerda a la cantera, considera que no tiene en el segundo equipo del Bayern a nadie capacitado para cumplir la misión, tiene un argumento indiscutible para fichar a un jugador consagrado.

Pero, a la vez, desde el Camp Nou, desde Barcelona, esta alianza entre Pep y Alonso tiene un sabor amargo. Es difícil de olvidar el pasado reciente en cuanto a la relación entre el Barça y el Real Madrid se refiere. Acude a la memoria la final de Mestalla en 2011 y se multiplican las imágenes en las que el tolosarra andaba metido en todas las reyertas entre los futbolistas de ambos equipos. Es conocida la animadversión de Xavi, la crítica de Pedro, el enfado de Villa… Incluso se recuerda a Alonso sonriendo días después del famoso episodio del dedo en el ojo y justificando la acción de Mourinho.

Si se confirma el fichaje, quedará aclarado para quien aún mantuviera dudas que el fútbol profesional está por encima de cualquier romanticismo. El mismo entrenador que fue santo y seña de la educación, los modales y la defensa a ultranza de una forma de actuar durante su etapa en el Barça habrá demostrado hasta qué punto la memoria es efímera.

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