El fin

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Perdimos contra el Sheffield Wednesday… Y ahora sí que sería una osadía hablar de salvar la categoría. Las matemáticas dicen que aún no somos equipo de League One, pero no es un secreto admitir que ese es nuestro futuro. Incluso nuestro entrenador habla abiertamente de ello, de probar a jóvenes para el próximo año y que el camino del club es ese: confiar en los jóvenes. Seguramente estos diez partidos que faltan hasta acabar la temporada les servirán para acumular minutos y experiencia.

Llega un momento en que debes rendirte a la evidencia. Ha sido, esta siendo, una temporada muy complicada. La más difícil de mi carrera profesional porque nunca me encontré en una situación similar. Ni remotamente. En el plano personal ha sido una experiencia extraña porque en los entrenamientos he trabajado incluso más que otros años por la rabia contenida que acumulaba ante los golpes que íbamos recibiendo.

Un día dije que lo más importante para un profesional es poder mirarse al espejo. Y cada mañana puedo hacerlo con la conciencia tranquila. Muy tranquila. ¿Cambiarías algo de lo que has hecho? Me han preguntado eso tan ridículo porque cuando ya estás en el pozo es fácil decir que cambiarías, claro. Pero no. Soy, para lo bueno y para lo malo, una persona que se deja guiar por sensaciones y por eso vine a Blackpool. Y con el paso de los meses, con el hundimiento semanal, sigo viendo a la gente con un respeto absoluto y me siento parte del club.

Me he pasado tres semanas sin jugar y llevo tres semanas trabajando como un animal para acortar los plazos que me dijeron. “Cuatro semanas fuera” me pronosticaron e intenté llegar a tiempo para jugar incluso ante el Wigan. “Para que te vas a romper. Frena el ritmo” me avisó el médico cuando aumenté la carga de entrenamiento. Y tuve que hacerlo. Si todo sale como espero debería estar a punto para jugar contra el Bornemouth, que junto al Derby parecen los partidos más duros que nos quedan hasta el final de temporada.

Ahora, sin presión, confío en que podamos mostrar una mejor cara, darnos alguna satisfacción y en la medida de lo posible alegrar a nuestros aficionados… Que ahí siguen, a nuestro lado a pesar de todo. Tenemos que dar un golpe de orgullo para que nadie nos pise de aquí al final, porque no quiero vivir situaciones difíciles de aguantar en el campo y porque, por encima de todo nuestra gente no se lo merece.

¿Te sientes presionado porque llevas tres partidos sin marcar? Esto se lo preguntaron a un tal Romario cuando jugaba en el Barça. “La presión la tiene el obrero que se levanta a las seis de la mañana para ir a trabajar. Yo sería un desagradecido con la gente si dijera que estoy presionado” contestó él, más o menos. Ni yo soy Romario, claro, ni el Blackpool es el Barcelona, pero esa ‘gente’, esa afición, en mayor o menor número, viene a ser la misma aquí y allí. Y en cualquier lado.

Y es a la gente a la que le debemos nuestro trabajo y nuestra entrega en el campo. Somos los actores a los que ellos vienen a ver y lo mínimo que se nos debe exigir es cumplir nuestro papel de la mejor manera posible. Con todo el orgullo. Así lo veo yo al menos.

El Orlandi’s Monday se ha retrasado esta semana porque me tomé la licencia de hacer campana el domingo. Al acabar el partido contra el Wednesday cogimos el coche toda la familia y nos fuimos a Brighton. No había vuelto desde que dejé el club y fue un alegrón reencontrarme con todos mis amigos. Norah estuvo feliz de jugar con su amigo Aimar (el heredero del imperio Calderón), de volver a ver a Adriana y Pol, los hijos del gran Bruno Saltor, y a Morena y Sofía, las hijas de ese crack que responde por Leo Ulloa.

Nos reunimos para recordar días mejores, explicar como nos van las cosas, animarnos, echarnos unas risas… Fue una excelente descompresión. Y de vuelta a casa noté que la necesitaba.

El domingo fui a ver por primera vez la ciudad deportiva del Brighton… Es increíble lo que tienen ahí montado. Comparado con la nuestra es otro mundo porque es imposible de comparar. La verdad es que trabajar en un sitio como ese es alucinante y una gran ayuda para los futbolistas, que tienen absolutamente todo lo necesario. Saludé a mi amigo Gibbo, a los camareros, a los cocineros, utilleros, fisios… Un placer, como siempre.

Brighton y el Brighton siempre estarán en mi corazón y confío en que acabe la temporada sin los agobios que ha sufrido las últimas jornadas. Es un triste consuelo pensando en el presente del Blackpool, pero supongo que podréis entenderlo. Como me gustaría, también, que el Leicester salvase la categoría en la Premier. Obviamente por Leo, que está ahí luchando como siempre ha hecho.

Hoy empiezan los partidos de vuelta de octavos en la Champions y no voy a ver el partido del Madrid con el Schalke. Hay mucho por ver, pero primero de todo está el Oporto-Basilea. Los portugueses son favoritos… Pero a mi, mal pronosticador, no me extrañaría que el equipo de mi estimado Paulo Sousa diera el golpe.

Paulo Sousa creo que es un entrenador al que no se le ha dado el mérito que merece. Me entrenó en el Swansea y aprendí un montón de él. Tanto del fútbol como de todo lo que le rodea. Me dio muy buenos consejos y con el paso de los años le recuerdo con un cariño especial. Lo tienen difícil… Pero, cuidado, ya dejó en la calle al Liverpool en la fase de grupos y ha demostrado, el Basilea, ser un equipo con el sello serio y trabajado de su entrenador.

En fin, amigos, el sábado jugamos contra el Bournemouth y confío en que la semana que viene haya mejores noticias en Blackpool. Nos estamos ahogando, sí, pero seguiremos nadando hasta el final. Que nadie lo dude.

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