Orlandi’s Monday: para llorar

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Ya son diez partidos sin ganar. Sé que muchos aficionados del Blackpool leen este diario y se me hace difícil hablar de nuestra trayectoria, buscar una excusa, argumentar lo que es imposible. Si no cometemos un penalti lo fallamos, si no nos metemos un gol en propia puerta damos nosotros las asistencias a los rivales… Es de locos y parece de chiste, pero lo cierto es que así es muy complicado competir en una Liga como esta.

Lo dije la semana pasada y lo mantengo. Nadie nos pasa por encima, pero todos están por encima nuestro. Repasé ayer mentalmente el partido con el Norwich, que es el nuevo líder, y no encontré una razón evidente para que nos ganasen con esa claridad. Llevábamos el partido controlado, ganábamos… Y venga, el ‘regalo’ de cada día. Y entonces es como si el cielo se cayera sobre nuestras cabezas.

Me marché de Bloomfield Road con lágrimas en los ojos. No llegué a llorar, no voy a engañar a nadie, pero nunca había sentido una rabia tan intensa, tan fuerte. Nunca me sentí tan impotente. Lo siento en el alma pero no estoy acostumbrado a esto. No puedo ser feliz si todo el esfuerzo no se traduce en resultados. Al llegar a la sala de familias del estadio, solo Norah pudo sacarme una tímida sonrisa. Pero sigo con un cabreo enorme.

Y por si fuera poco, salí al campo en el minuto 91 perdiendo 1-3. Una anécdota más para contar a mis nietos. Seré un abuelo entretenido, pero este inicio de temporada me va a quitar años de vida.

Frente al Norwich debutó mi amigo Cubero, y hasta que tuvo gasolina dio mucho empaque al equipo y estuvo acertado. Esos dos minutos que le dio de descanso el entrenador (salí al campo por él), le irán bien de cara al martes. Bueno, dejando de lado la broma, que no estamos como para hacer demasiadas, ayer entrenamos y vi al vestuario hundido, deprimido, muy jodido. El calendario no ayuda y ahora tenemos partido en Middlesbrough mañana y el viernes en casa con el Cardiff. Otras dos pruebas muy difíciles. El Boro cambió de filosofía con la llegada de Karanka y ahora juega la pelota, tiene a Tomlin, el 10, que es un futbolista excelente. A este te lo encuentras por la calle y lo último que piensas es que sea futbolista, pero en el campo es un dolor de cabeza. Un jugón de primera.

En casa hemos pasado una semana complicada porque las dos niñas se pusieron malas, primero Norah y después Emma. La idea es que Norah comenzase la guardería pero la tuvimos que posponer. Por fin hemos encontrado una cerca de casa con plazas y ya empezamos a hacernos a la idea de lo difícil que será acostumbrarla porque en Brighton la experiencia fue complicada.

Pero para estar entretenido ahí están los gemelos Oriol. Es agradable que estén aquí y en cierta manera ayuda a sobrellevar toda esta mala leche por la situación del equipo, ¡pero es difícil de explicar el trabajo que llegan a dar! Esta semana el problema ha sido Internet. Edu ya tiene casa, cerca de la mía, así que me pidió que le solicitase el alta en Internet. ¿Fácil? En UK os aseguro que no tanto. Lo hago con el ordenador, todo parece perfecto. El día ‘x’ llega el aparato a casa y al cabo de 48 horas vienen a instalarlo. Todo tan simple que aún estamos esperando a que venga alguien. Después de 700 llamadas intentando arreglar el tema sigue sin wi-fi en casa. Confiar en que vayan a hacerle la instalación es más complicado que ser recibido por el Papa (¡lo ha hecho el Recre!).

Por cierto, el miércoles pasado vino un miembro de la FA a hablar con la plantilla. Todos los futbolistas de todos los clubes de categoría profesional en Inglaterra están asociados a la federación. La inscripción cuesta 150 libras al año, y normalmente tu club paga directamente ese dinero restándotelo del sueldo. De los 92 clubes profesionales de Inglaterra solamente hay uno que no lo hace. Sí, el Blackpool, así que tenemos que ponernos al día los jugadores por nuestra cuenta. Vino a explicarnos la nueva normativa en cuanto a las apuestas, para dejarnos claro que no podemos apostar en ningún partido de ninguna competición, y de paso nos recordó que no hemos pagado. Mejor no hacer comentarios al respecto.

Siempre me he tenido por un tipo alegre y optimista pero llevo días jodido. No puedo reír viendo como va el equipo y menos aún cuando veo las caras de nuestros aficionados después de los partidos. Nunca me he mantenido al margen de la gente que apoya a su club y tampoco lo hago ahora. Me fastidia mucho y solo puedo acabar como siempre, aunque cada día me cueste más decirlo.

¡¡¡Vamoooosssss!!!

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