Orlandi’s Monday: morir pero nunca rendirse

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Ya ni el todopoderoso topicazo del fútbol: ‘Entrenador nuevo, victoria segura’ funciona en Blackpool… El partido contra el Ipswich fue para olvidar. De tan ansioso que estaba el equipo, nada salió como esperábamos y al acabar, mientras me marchaba al vestuario furioso, pude ver la cara de la gente dejando las gradas. Y me desmoroné más todavía porque no veía enfado, no veía cabreo en los fans… Veía desazón y abatimiento, como si todos nos hubiéramos rendido a la evidencia. Como si estuviésemos en un camino sin retorno, rumbo a un desastre imposible de esquivar. Y yo me rebelo contra eso.

El equipo necesitaba cambiar la dinámica y como en el 95% de los casos quien lo pagó fue Jose Riga, el entrenador. Me supo especialmente mal porque fue por él por lo que yo vine a Blackpool. Tenía una idea de juego que se asemejaba a lo que yo venía haciendo con éxito en mis años en UK, tanto en Swansea como en Brighton, pero las cosas no salieron como esperábamos.

Le deseo lo mejor a Jose de corazón porque además de un buen entrenador, nadie puede decir que no sea una gran persona. Me sabe mal no haberle podido ayudar más. Es la primera vez desde que estoy aquí que cesan a mi entrenador a mitad de temporada. Ahora me centraré en intentar ayudar al nuevo mister, Lee Clark, a sacar al equipo de la situación en la que está… Todos los entrenadores que he tenido: Roberto Martínez, Paulo Sousa, Brendan Rodgers, Gustavo Poyet, Óscar García y el mismo Jose Riga se alejan bastante del estilo británico de fútbol más directo. Y a mi se me ha etiquetado como jugador de un solo estilo, y muchos equipos de la liga no se interesan por futbolistas como yo porque creen que no podemos saltar, luchar o hacer un tackle. O simplemente porque como no ponemos cara de perros de presa parece que no corramos. Ahora tengo a un entrenador de marcado estilo británico, así que tengo la oportunidad de desmontar muchos mitos. En el primer partido decidió confiar en otros jugadores y no salí de inicio, pero no me voy a deprimir por eso. Estoy entrenando bien y va a ser un bonito desafío ganarme la confianza de alguien que, de inicio, no pondría en primer lugar en su lista de preferencias a alguien como yo.

El partido del sábado fue muy malo. Abusamos del juego directo buscando a los dos puntas, y nos olvidamos de jugar a fútbol. No creo que esto sea lo que quiere el míster. Podemos mezclar un poco el estilo, no ser tan previsibles. No podemos pasar de querer jugar siempre la pelota a, de repente, maltratarla a gorrazos. Los fans demostraron su descontento y sinceramente, creo que tienen toda la razón del mundo.

Los dos primeros entrenamientos con Clark me gustaron, fueron intensos y con balón, así que seguro que a él tampoco le gustó lo que hicimos ayer y tratará de arreglarlo.

La anécdota del encuentro fue cuando se pronunció el nombre de uno de nuestros fans por megafonía. Su mujer se había quedado fuera de casa sin llaves y decidió llamar al club… ¡Increíble! Y muy gracioso, la verdad. Me tuve que reír en el banquillo… Porque todavía íbamos empatados.

El miércoles visitamos al Fulham, que por la calidad que tiene en su plantilla estaba claro que remontaría, y será un partido dificilísimo. Craven Cottage es uno de mis campos favoritos, tiene magia. Los estadios nuevos son muy bonitos y espectaculares, pero hay estadios históricos en Inglaterra que me encantan. Éste es uno de ellos, como Ellan Road, el del Leeds United, que nos viene después. Se respira futbol y es una gozada jugar allí.

Desde que estoy en Inglaterra solamente jugué una vez en Craven Cottage, fue en la FA Cup con el Swansea. Y Roberto me hizo la mítica de: calienta que sales en 5 minutos… Para acabar poniendo a otros tres antes que a mi. Era muy propenso a este tipo de bromas conmigo.

En la semana de Halloween tuve la oportunidad de acudir a la fiesta que se montó en Bloomfield Road para los niños aficionados del Blackpool. Me lo pasé en grande. Me encanta pasar un rato con los peques y sacarles una sonrisa. ¡Hubo disfraces de muchísima calidad! Alguno vino de Batman también, pero bueno, eso es lo de menos. A mi me hubiese encantado de niño poder hacer estas cosas con los futbolistas. Creo que esta cercanía con el aficionado nos humaniza y acerca a ellos. Ven que lo pasamos igual de mal que ellos y nos implicamos en lo que hacemos. De alguna manera consigues, sin pretenderlo, que entiendan que estamos en el mismo barco.

En el Programa del partido del sábado salía una pequeña entrevista que me hicieron. Se me preguntaba acerca del mejor momento de mi carrera, y contesté el ascenso con el Swansea y mi debut con el Barça. La respuesta venía acompañada de una foto que yo jamás había visto. Salía yo llorando de alegría mientras los aficionados del Swansea invadían el campo después de ganarle a Nottingham Forest en la semifinal del playoff de ascenso a la Premier que acabaríamos ganando. A mi lado, uno de mis mejores amigos, Albert Serran… Y me volví a emocionar. Es bonito conseguir algo perteneciendo a un grupo con el que has estado trabajando duro durante meses, pero lo es todavía más cuando lo haces con amigos de verdad. En ese equipo yo tenía muchos. Y ese fue nuestro secreto. No éramos favoritos, no teníamos los ‘nombres’ que tenían otros, pero si tenía que jugarme la pierna por uno de mis compañeros, lo hacía, éramos un equipo. Eso es lo que tenemos que conseguir en el Blackpool si queremos tener la más mínima opción de salvarnos.

Y esto me lleva a recordar ahora una anécdota dura en el plano personal. El sábado mi pequeña Norah le dijo a Laura que no quería que papi se fuese a Blackpool. Porque papi en Blackpool no se ríe. Los niños te desarman. Muchas veces no te das cuenta de que se enteran de todo y son capaces de percibir tus estados de ánimo, tus problemas. Y no quiero que tenga esta idea en su cabeza, quiero trabajar para que me vea sonreír en Blackpool.

Ayer fue día de sofá y calma. Norah está enferma y me dediqué a mimarla intentando relajarme. Hoy volvemos al trabajo y tengo que venirme arriba porque el mejor ánimo para cualquiera es ver la sonrisa en la cara de su compañero. Hace pocas semanas escribí que este es el momento de los hombres y lo mantengo. Ganando o perdiendo, tenemos que demostrar que merecemos llevar esta camiseta.

Un abrazo a todos!

Foto: Peter Powell

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