Orlandi’s Monday: Home, Sweet Home…

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Me llamo Orlandi, Andrea Orlandi y me gusta esta oportunidad de explicaros mis experiencias en Inglaterra.

Amigos, esto empieza a coger color. Por fin tengo a mi familia conmigo… ¡y casa propia! Adiós, hoteles, adiós… Aunque apuesto cinco contra uno a que poseo el récord mundial, o al menos británico, de mudanzas: ya llevo siete desde que juego en UK, y eso que en Swansea estuve cinco años. Pues nada, cada año un sitio distinto, y sin moverme del mismo barrio. Pero prefiero ser positivo: espero quedarme en mi nueva casa mucho tiempo, porque eso querrá decir que las cosas en Blackpool van de maravilla. Y además eso evitará que mi novia quiera divorciarse de mi aun antes de casarnos porque la pobre ya tiene ganado el cielo.

En casa somos cuatro: Laura, mi pareja, y nuestras hijas Norah y Emma, de dos años y medio y tres meses respectivamente. Quien tenga familia sabrá qué significa tenerlas conmigo. Llevaba casi un mes sin verlas y cuando el martes pasado llegué de madrugada al hotel donde me esperaban, cabreado después de perder en Shrewsbury, se me iluminó la cara al verlas durmiendo. No quise despertarlas hasta la mañana siguiente. ¡Tendríais que haber visto la reacción de Norah! Se tiró sobre mi, abrazándome fuerte, sin decir nada durante al menos dos minutos. Ese abrazo, la sonrisa de Laura y la presencia, dormida, de Emma me recargan las pilas a tope y superan cualquier mal momento… Buff, me pongo tierno y no puede ser, así que ya os contaré las trastadas, que no son pocas.

Por cierto, Laura quiere que todo el mundo sepa, todo el mundo, que no he abierto ni una sola caja en toda la mudanza. Vamos, que quiere todo el mérito de tener nuestra ‘mansión’ (es broma) en orden. Qué malas son las mujeres… ¡pero que necesarias! Esta frase es de mi suegro Ramón, pero promete no pedirme derechos de autor.

Seguimos. Y hablemos de fútbol, que quiero compartirlo con todos vosotros. Perdimos en Shrewsbury, sí, contra un rival de menor categoría y se nos quedó un mal sabor de boca difícil de explicar. La verdad es que jugamos mal y durante toda la semana hemos estado analizando lo que ocurrió. ¡No sabéis lo complicados que son los partidos de Copa en Inglaterra! Desde luego, gracias a todos los fans que vinieron a Shrewsbury a apoyarnos y a toda la hinchada que lo hizo el sábado contra el Blackburn porque merecimos ganar, volvimos a perder y encontramos un apoyo increíble de los hinchas. Yo no jugué porque al no haber hecho una pretemporada como es debido tengo fatiga muscular y decidimos parar para no empeorar las cosas. Así que estuve en la grada y empecé tan pendiente del juego como acabé de la afición. Vale, lo repito: GRACIAS. Porque ver el ánimo de la gente a pesar de que el resultado no acompañe significa una ayuda muy grande. Y nos ayudará.

También quiero comentaros una cosa que me afecta de pleno, compartirlo con todos vosotros y hasta atreverme a haceros partícipes de ello. Cuando jugaba en el Swansea conocí a una familia que me ayudó mucho a adaptarme a la ciudad. De entre todo el apoyo que tuve (que fue mucho), la familia de Catherine Dyer fue especial. Ella tiene tres hijos fantásticos: Andrew, Nicola y Claire. Nicola es sordomuda y fue mi mayor fan siempre. ¡No exagero si os digo que debo tener 1.500 fotos con ella! Claire, también una superhincha del Swansea, es autista. Como podréis suponer ella necesita estar cerca de los suyos, con su familia… Pues en una decisión tan absurda como inexplicable ha sido enviada a un centro de salud mental en Brighton, a más de cinco horas de distancia de sus seres queridos. Esta decisión ha destrozado a toda la familia y desde aquí quiero pedir que devuelvan a Claire donde tiene que estar, que es en Swansea. ¡¡¡Keep Claire in Swansea!!!

Podéis colaborar firmando una petición a través de este enlace: [http://www.change.org/en-GB/petitions/abertawe-bro-morgannwg-health-board-keep-claire-who-has-autism-and-challenging-behaviour-in-wales-where-she-wants-to-be-close-to-us-her-family]. Os aseguro que merecen todo el apoyo y ayuda.

¡Bueno, voy a ir acabando que de momento tengo más rollo que fútbol! Ganar, aún no hemos ganado… pero os aseguro que el ambiente en el vestuario empieza a ser el de una gran familia. Y de momento bien avenida, lo que es genial pensando en el equipo. Para fomentar el buen rollo y la complicidad entre todos, el capitán Tony McMahon ha creado una Liga en la Fantasy Premier League en la que debemos participar todos los jugadores pagando una pequeña cantidad cada semana. Pequeña porque pensad que nuestro salario, de momento, no alcanza al de la plantilla del Manchester United… El juego es sencillo, o al menos lo parecía. Tienes 100 millones de libras para gastar en 15 jugadores y cada semana sumas puntos según como lo hayan hecho los que tú has elegido. ¿Qué pasó? ¡Pues que cuando llegué a elegir a los delanteros ya había terminado mi saldo! Creo que cuando me retire no podré trabajar como director deportivo. El nombre de nuestra Liga lo ha elegido Seven Davies (que está como una cabra y no daré detalles de él) y de momento va ganando Gary McKenzie. ¡Pero voy a dar guerra, eh!

Bien, esto es todo, amigos. ¡Como os dije en mi presentación, no estamos derrotados!

¡Vamoossssss!

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