El nou Camp Nou nace con polémica

La decisión final está tomada y el equipo encargado de proyectar el nou Camp Nou será el despacho japonés Nikken Sekkei con la colaboración de Joan Pascual i Ramon Ausió Arquitectes. Dejando de lado los criterios de la elección, el aspecto de la maqueta o el gusto estético de cada uno, lo ocurrido durante la tarde-noche de ayer en las oficinas del club vuelve a demostrar que a la junta directiva del Barça le falla algo más que las formas.

Avanzada la tarde, La Vanguardia anunciaba en su página web –en una excelente información de Ramón Álvarez, a quien conviene felicitar– que el proyecto liderado por el gabinete japonés era el escogido para llevar a cabo la remodelación del Camp Nou. Hasta aquí nada extraño, si no fuera porque a esa hora todavía había un equipo de arquitectos que estaba presentando su propuesta al jurado.

Desde fuera y por muy favoritos que fuesen los ganadores, resulta inadmisible que el club sometiera a semejante tomadura de pelo a profesionales de prestigio en el mundo de la arquitectura que llevan meses invirtiendo tiempo, dinero y esfuerzo en la construcción de sus proyectos. Por la noche, Catalunya Ràdio explicó el monumental enfado del presidente Josep Maria Bartomeu cuando se enteró de la noticia publicada en La Vanguardia y Francesc Garriga explicó en su programa que el club admitió tener tomada la decisión antes de las presentaciones.

Notable el sentimiento de estupefacción entre los aspirantes a ganar el concurso. ¿Para qué hacer el paripé si ya estaba decidido el ganador? ¿A qué viene ahora hacerse el ofendido por una noticia publicada cuando, seguramente, la información surgió del seno del club? ¿Qué debieron pensar los tres miembros del Colegio de Arquitectos de Catalunya y el representante del Ayuntamiento de Barcelona al enterarse de una información que les deja con el culo al aire?

El debate entre el barcelonismo se centrará ahora en si gusta o no la maqueta, en la ausencia de fachada, en cuánto costará, en si estarán a gusto los socios en sus nuevos asientos o en si la obra concluirá a tiempo, pero nadie se cuestionará si es factible una inversión semejante cuando la deuda del club está por encima de lo asumible.

En plena era digital, seguiremos hablando del Periscope de Piqué, de los millones de seguidores del club en las redes sociales y no de la última muestra de tecnología digital surgida del club: la designación a dedo de los profesionales que deben acometer la mayor obra de los últimos cincuenta años de la historia del club. Ya saben: tridente y triplete. Enhorabuena.

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