The North Face Speakers Series en Barcelona

La tercera edición de The North Face Speakers Series desembarcó de nuevo en Barcelona con el alpinista italiano Simone Moro y los hermanos vascos Iker y Eneko Pou como protagonistas, que explicaron sus últimas aventuras ante algo menos de 500 personas que llenaban el Petit Palau, la sala anexa del Palau de la Música Catalana.

El evento se centró en la pasión que une a estos grandes escaladores y alpinistas: la exploración. Más allá de subir y bajar montañas o rocas, Moro y los hermanos Pou, intentaron explicar que el éxito o el fracaso en la montaña nada tiene que ver con hollar una cumbre. “La exploración es el camino que te lleva hasta un sueño. Algo que has creado previamente en tu cerebro y que intentas realizar. Hollar una cumbre es algo muy importante pero mucho más es saber reconocer cuando se dan las condiciones adecuadas para regresar vivo de la montaña. Ese es realmente el éxito. Acumular experiencias para pisar la cumbre y regresar para explicarlo”, apuntó el alpinista italiano que ha perdido muchos amigos en la montaña por algo que él resumió como “la enfermedad de la cumbre”.

Simone Moro es, sin lugar a dudas, el mejor alpinista en invierno del mundo, “con permiso de los polacos” como se apresuró a matizar con humildad alguien que es considerado como la referencia en alpinismo en condiciones extremas. Es junto al polaco Krzysztof Wielicki el alpinista vivo con más ochomiles invernales, tres –Jerzy Kukuczka con cuatro es el alpinista con más ochomiles en invierno–, además de sumar siete de las catorce cumbres por encima de los 8.000 metros, repitiendo en algunas de ellas hasta en tres o cuatro ocasiones. No parece que tenga una obsesión por completar la colección como si han hecho algunos de sus grandes referentes como su amigo y maestro, el italiano Reinhold Messner, los polacos Jerzy Kukuczka y Krzysztof Wielicki o su compañero en dos de sus cumbres invernales –Makalu (8.463 m.) y Gasherbrum II (8.035 m.)– el kazajo Dennis Urubko. Y mucho menos completarlas en las peores condiciones climatológicas. “Mi mujer soñó un día que moriría en el intento invernal del K2. Ha tenido otros sueños que después se hicieron realidad, así que, no creo que me deje intentarlo”.

Nacido en Bergamo, cerca de los Dolomitas italianos, rápidamente se sintió atrapado por la escalada. Tras conseguir dominar la dificultad 8b en espalada deportiva en roca y M11 en hielo, se aventuró a la conquista del techo del planeta, el Everest (8.848m), y aunque en esta primera ocasión no consiguió hacer cumbre, sí descubrió un nuevo mundo. Desde entonces ha participado en 46 expediciones en los últimos 19 años que le han llevado al Himalaya, Karakorum, Tien Shan, Pamir, los Andes, la Patagonia y la Antártida.

Moro entiende la montaña como un gran reto y esto le lleva a no conformarse con repetir las rutas que cientos de alpinistas han realizado con anterioridad. Quizás esto es lo que le acerca a la manera de hacer de los alpinistas polacos, sus grandes referentes. Abrir nuevas rutas y pisar cumbres vírgenes es su máxima pasión, como lo fue durante la década de los ochenta para los hombres de hielo que se refugiaban en la soledad de las cumbres más altas del planeta del régimen comunista del general Wojciech Jaruzelski. “Es curioso como los alpinistas polacos superaban las condiciones de la altitud, el frío, la nieve y el viento. ¿Sabéis que altitud tiene la montaña más alta de Polonia? 2.500 metros. Pero aquella gente era extremadamente fuerte. Estaban acostumbrados a pasar hambre y frío debido a la economía de su país”.

Nueve de los doce ochomiles escalados en invierno han sido conquistados por primera vez por alpinistas polacos exclusivamente. Los otros tres por el alpinista italiano; el Makalu y Gasherbrum II junto a Denis Urubko y el Shisha Pangma (8.027 m.) junto al polaco Piotr Morawski, que sumaba así la décima cumbre de un ochomil en invierno por parte de un alpinista de esa nacionalidad. La primera conquista se produjo el 17 de febrero de 1980 cuando Krzysztof Wielicki y leszek Cichy hollaban el Everest; la última, el 9 de marzo de 2012, cuando Adam Bielecki y Janusz Golab hacían lo propio con el Gasherbrum I (8.068 m.). El K2 (8.611 m.) y el Nanga Parbat (8.125 m.) son las únicas montañas que se resisten al hombre durante la época de mayor riesgo de nieve, viento, aludes y temperaturas realmente extremas.

Una de sus expediciones más espectaculares fue la que realizó el 2 de febrero 2011 junto al alpinista Denis Urubko y al fotógrafo y cineasta estadounidense Cory Richards al Gasherbrum II. Esta expedición fue registrada en este vídeo y sirve para demostrar las condiciones extremas en las que se vive por encima de los 6.000 metros con temperaturas por debajo de los 30 grados centígrados.

Durante el descenso la cordada superó una avalancha que demuestra, como queda patente en el montaje de Richards, lo que sufrió y temió por su vida. Este vídeo junto al que los hermanos Iker y Eneko Pou presentaron para explicar su última aventura en el Baghirathi II, realizado por Jordi Canyigueral, demostraban lo engañados que van los cineastas y fotógrafos que acompañan a los alpinistas en sus aventuras “en muchos casos sin experiencia previa en la alta montaña”, apuntó Eneko.

Iker y Eneko Pou son dos hermanos que hasta que decidieron unir cordada vivían la montaña de distinta manera. Iker proviene de la escalada deportiva siendo su mayor logro la segunda repetición mundial de la mítica ruta Action Direct en Frankejura, Alemania. Aunque, según apuntó su hermano, “en muchos foros alemanes se le considera la única repetición”. Además de coleccionar infinidad de vías 8a, 8b+ y 8c, es el primer escalador del estado español que ha completado tres vías 9a. En abril de 2006 se convirtió en el segundo escalador que lograba una vía 8c al flash –completar la ruta en su primer intento con tan sólo la experiencia de otro escalador como referencia–.

Eneko, por su parte, combina la escalada libre con el alpinismo, esquí extremo y escalada en hielo. Tiene diversas vías 8a, 8b y 8c y junto a su hermano completaron el proyecto 7 Paredes, 7 Continentes que se basaba en conquistar la vía más difícil de la pared más infranqueable de cada uno de los 7 continentes en escalada libre.

En esta ocasión nos hablaron de las terribles condiciones que se encontraron en el intento de conquistar el Baghirathi II (6.512 m.), en la India, por la vía abierta en 1984 por los catalanes Aldeguer, Martínez, Moreno y Tomás con el nombre de Estrella imposible de 1.600 metros a más de 6.000 metros de altitud. “Nuestro objetivo era ser los primeros en hacerlo, ya fuese subiendo por la ruta existente, la Estrella imposible, o abriendo otra nueva. La intención era escalar en libre. Pero las condiciones climatológicas no se dieron”, explicó Eneko mientras su hermano apuntaba que “hacía muchísimo frío y las fisuras estaba completamente heladas. Estábamos a 15 grados bajo cero y no paraba de nevar. Estamos contentos porque al menos abrimos 600 metros de vía nueva en la montaña”.

“Sabíamos que se trataba de un reto muy duro, pero desconocíamos cuánto. Antes de irnos dijimos que era uno de los grandes retos de nuestras vidas y así ha sido” concluyó Eneko mientras Iker destacaba que “elegimos esta fecha porque, normalmente, el tiempo es bueno y estable. Contábamos con que estuviera despejado pero al final no tuvimos ni un día entero de escalada con buen tiempo. En el vídeo se puede ver como esperábamos estar en manga corta y con hierba en el campo base”.

En el turno de preguntas al público se consiguió arrancar cuál puede ser el nuevo proyecto de Simone Moro: escalar en invierno el Everest, “aunque no podrá ser por la parte China, puesto que antes de coger el vuelo a Barcelona me ha llegado un email del gobierno chino denegándome el permiso”. Con este nuevo proyecto, en fase de sueño todavía, acabó una gran velada que respiraba alta montaña.

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