Nike, tenemos un problema

El pasado fin de semana se conoció que Adidas vestirá a partir de 2015 al Manchester United. El club inglés, que en marzo estaba cercano a cerrar un acuerdo de renovación con Nike (que le esponsorizaba desde hace doce años), sorprendió la semana pasada filtrando primero que no seguiría con la multinacional americana y alucinó al mundo del deporte, después, dando a conocer las mayúsculas cifras del acuerdo con la empresa alemana: 95 millones de euros anuales hasta 2025.

Si el Barça ya consideraba desfasado el acuerdo que le proporciona 30 millones anuales de Nike, más la mitad de la facturación de la FCBotiga (por este concepto el año pasado el club ingresó alrededor de 16 millones), el convenio firmado por el Manchester United debe haber puesto en guardia a todos los ejecutivos del club, que –se supone– deben ya estar trabajando en un nuevo contrato que presentar a su patrocinador. De hecho, esa cláusula que parece favorecer tanto al Barça –los derechos sobre la facturación de la tienda– la tienen en mayor o menor medida todos los clubs, que sacan un buen rendimiento a través de la venta de sus productos en las tiendas que poseen en sus estadios. O sea, que no es nada excepcional…

La relación del Barça con Nike se extiende hasta junio de 2018 y a la vista de los acontecimientos que se han repetido en los últimos meses, queda claro que el contrato que se renovó en 2008 ha quedado totalmente desfasado. Hace ya dos años el Real Madrid renovó con Adidas por 40 millones de euros, el Chelsea acordó en 2013 con la misma marca 37, la misma cantidad que pagará Puma al Arsenal, que ha dejado este verano a Nike. Por si fuera poco, hasta la norteamericana Warrior supera con el Liverpool el contrato azulgrana.

Es cierto que el Barça se mantiene por encima de no pocos gigantes como JuventusManchester CityBayern, PSG, Inter o Milan, pero, a la vez, se conoce que varios de estos clubes tienen otros acuerdos firmados con Adidas o Nike que, como en el caso de las ventas de sus productos o de la propia publicidad que hagan las marcas usando a la entidad, aumentan de forma considerable esas cifras.

Con todo, la alarma se encendió ya en marzo cuando se filtró que por su nuevo contrato con Nike el Manchester United podría alcanzar los 90 millones de euros anuales. Cuando los representantes de la multinacional norteamericana desmintieron privadamente este acuerdo no se cayó en la cuenta de lo que podría suceder a partir de ahí. Y es que apartado del primer plano deportivo (no jugará en Europa esta próxima temporada) nadie podía sospechar que Adidas entrase en juego. Y menos aún que lo hiciera de manera tan descomunal.

El FC Barcelona pretende en un plazo no muy lejano renegociar su contrato con Nike, argumentando que es el mejor activo a nivel de clubes que le queda a la marca y, también, la exposición mediática que va a tener con el fichaje de Luis Suárez y la presencia junto a él de Leo Messi, deportista de la competencia (Adidas) pero que luce el logo norteamericano en sus prendas del club azulgrana.

Falta saber, claro, cual será la respuesta desde Oregón, sede principal de Nike y donde se ha visto como en los últimos meses Adidas le ha ganado la batalla del fútbol de un modo que jamás pudo imaginar. Y es que más allá de la guerra de los clubes, de los grandes clubes, la victoria de Alemania en el Mundial ha catapultado su facturación a unos niveles de récord. Nike apostó por Brasil… Y el fiasco ha sido descomunal.

Falta por saber el planteamiento de Nike… Y la reacción del Barça si, como se teme, la respuesta no es lo beneficiosa que querría.

Comparte este artículo

Share on whatsapp
Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on email
Share on pinterest

Artículos relacionados

Artículos recientes

Síguenos