Munir llama a la puerta

Los aplausos de la grada del Camp Nou, poblada mayoritariamente por turistas y no habituales, apenas se dejaron sentir cuando por megafonía, antes de comenzar el partido, se escuchó su nombre en la presentación. Dos horas después, mientras Messi se sonreía con Xavi tras ser proclamado el mejor futbolista del Gamper, Munir ocupaba ya un espacio destacado en todas las crónicas del partido. Y una sensación se multiplicaba: ‘es una joya‘.

Que el Gamper sirva para poco menos que recaudar dinero y acabe convertido en una simple charlotada a modo de presentación es una cuestión que el Barça, sus dirigentes, deberían estudiar de manera inequívoca. El León puede ser el campeón de México, pero en el Camp Nou fue un sparring de segundo orden, que se llevó media docena de goles porque en el césped, durante bastantes minutos, el grupo de Luis Enrique se apiadó de una Fiera minúscula. Pero aunque la diferencia de nivel entre los dos equipos se antojase tan abismal e invitase a no sacar conclusiones, es inevitable no poner los ojos en el invitado sorpresa de la noche.

«Es una esponja que acoge todas las enseñanzas, todas las indicaciones con un interés fuera de lo común», explica un ex colaborador del club, que descubre que el plan con este madrileño de ascendencia marroquí llevaba más de un año perfectamente marcado. Pero todo saltó por los aires el 14 de abril, la tarde en que el equipo juvenil de Jordi Vinyals conquistó la Youth League y su figura se catapultó al primer plano.

En Nyon, justo 83 años después de que España proclamase la Segunda República, el Barça proclamó que el futuro llamaba a la puerta sin esperar turno. Aquella tarde a Vinyals le emergió el diamante. Y mientras el primer equipo azulgrana deambulaba entre el éxito y la depresión, en los despachos, lejos del ruido, los técnicos del club hacían cábalas pensando en el siguiente ejercicio. Y Munir estaba ya llamado a quedarse, de manera definitiva, en el filial, en su último paso hacia un primer equipo que hace cuatro meses estaba aún fuera de su alcance.

¿Qué ha pasado desde entonces? Pues que Andoni Zubizarreta sustituyó a Gerardo Martino por Luis Enrique y que el nuevo entrenador, que en el Celta mostró tanto sus credenciales con los jóvenes como su exigencia máxima con todos, contempló en Munir el carácter y el fútbol que reclama en la renovación del Barça. «Les ha explotado en las manos», sentencia este mismo colaborador explicando que el chaval que cumplirá 19 años en dos semanas se ha llevado por delante no solo a Deulofeu, sino que amenaza con colarse entre las estrellas sin pedir permiso.

«Seguiré trabajando en mi línea y ya se verá, pero estoy muy contento de haber marcado dos goles en mi primer partido en el Camp Nou» admitió, superado por la exposición mediática, el nuevo crack. Hace nueve años, el 24 de agosto de 2005, Frank Rijkaard le dio la alternativa en un Gamper de mayor enjundia (el rival fue la Juventus) a Messi, al crío de Rosario que provocó que Fabio Capello, entrenador de la Juve en la época, le pidiera medio en serio al técnico holandés la cesión de la Pulga porque «en el Barça ya tienes muchas estrellas».

Al cabo del tiempo, otro Gamper enseña a la última perla de la cantera. Como a Sandro, como a Samper y, también, como al regresado Rafinha. Y de paso señala a Deulofeu, la joya de la corona a ojos de todo el mundo y a quien Luis Enrique condenó con el destierro, enseñándole, de camino a Sevilla, que en su equipo solo tienen sitio aquellos que, como proclamó, se comen el mundo por jugar en el Barça.

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