Cuando éramos los mejores…

Los que han tenido la suerte de trabajar con ellos no necesitarán que nadie les explique quiénes son estos dos tipos. Personajes mitológicos, que diría Sabina, Santi Giménez y Luis Martín son periodistas. Nada más. Y nada menos. La mayor parte de las veces que aparece su nombre en As o El País vale la pena leerlos porque explican algo. Y poder descubrir ‘algo’ hoy en día en un diario es un lujo.

La semana pasada nos sorprendimos al descubrir que habían decidido ir más allá de las cervezas que deben seguir compartiendo a diario para escribir mano a mano un libro. Separados en la vida laboral que durante algunos años compartieron, convinieron dar forma a sus recuerdos futbolísticos y no se les ocurrió otra cosa que resucitar un Mundial que muchos mantienen en la memoria.

Cuando éramos los mejores (pero no ganábamos nunca) no es una historia cualquiera del Mundial de 1986. En Wikipedia se puede saber de cabo a rabo lo que ocurrió en aquel campeonato de México. Absolutamente todo. Y habrá, seguro, multitud de reportajes referidos a aquellos tiempos. Pero en estas 237 páginas hay algo más. Mucho más.

libroEs la historia contada por sus protagonistas. Es Michel resucitando el recuerdo de cuando Leao le explicó porqué que iba a ser eterno; Camacho poniendo cara a un tipo que le persiguió hasta la ducha para pasar el antidóping tras la derrota frente a Bélgica; Calderé rememorando su positivo; Julio Salinas recuperando su juventud… O Carrasco y Rincón amenazando con provocar una guerra civil en la concentración.

Es un libro de recuerdos compartidos, tal y como reza en su portada, en el que se mezclan Felipe González y Rocio Jurado. Un libro con el que podemos alegrarnos de recuperar a Àngel Mur y descubrir qué pasó antes de aquella inolvidable tarde frente a Dinamarca. “Tomamos su hotel y ya les ganamos antes de jugar” explica Julio.

Es un libro, también, en el que se descubre que existió la vida antes de Internet, los móviles, y las playstations. Y que rememora que los periodistas eran, también, compañeros. Como lo deben ser hoy, aunque de manera diferente

Antes de que Luis Aragonés bautizara a La Roja, España era una selección que aspiraba a todo pero no ganaba nada. Un equipo que rozó la gloria en la Eurocopa de 1984 y que dos años después, con una generación que muchos mantenemos presente, se quedó a un penalti, dos, de cruzarse con Argentina en las semifinales del Mundial.

El reencuentro, que no fue, de Goicoechea con Maradona. Y saber que no habría sido el central del Athletic el encargado de marcar al Pelusa en ese partido que nunca se disputó porque Jean-Marie Pfaff atajó el penalti de Eloy Olaya en la tanda maldita.

De todo ello hablan Lu y Santi en un libro ni mejor ni peor, pero sí diferente y que resucita esa España futbolística que existió aunque hoy parezca una prehistórica.

Vale la pena compartir este homenaje sentido al fútbol. Por encima de los colores y rivalidades. Más allá de sentirse parte o no de aquel grupo, de aquellos futbolistas, entrenadores, ayudantes, directivos, fotógrafos y periodistas es una manera de entender qué era, que fue el fútbol. Y no hace tanto tiempo. ¿O sí?

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