Messi y el triunfo de las formas

Leo Messi jugó ayer muchos minutos en la banda derecha, esa posición en la que se dio a conocer en el equipo de Rijkaard y que abandonó definitivamente en el de Guardiola, para convertirse en un falso nueve demoledor y aglutinador del juego de ataque del equipo.

No es la primera vez que Messi vuelve a esa zona del campo, pero en esta ocasión cambian las formas. El ‘Tata’ Martino también lo utilizó ahí la temporada pasada, sobre todo en la última parte del curso. El entrenador argentino estaba convencido de que Messi debía volver sí o sí a esa parte del campo, y utilizó de falso nueve a Cesc en algunas ocasiones o a Alexis, por ejemplo, para disponer a Leo en ese espacio. “No nos interesaba que Messi participara mucho” llegó a declarar el Tata después del partido de Champions entre Barça y Atlético. Nunca le funcionó el invento.

Ayer, también en Champions, Luis Enrique hizo jugar durante muchos minutos a Messi de nuevo en la banda. Pedro iba por el lado contrario y Suárez incidía por el centro. El rival no era el mismo, tampoco el 9 que le acompañaba, ni el momento de forma de Leo, pero ayer al míster asturiano sí le funcionó.

Y es que las formas no son las mismas. Tras el partido, al ser preguntado por la posición del argentino en el campo, Luis Suárez declaró que Luis Enrique había decidido jugar así para que fuera él el que fijara a los centrales del APOEL. Consiguió lo que quería su entrenador. Su esquema propició que Messi llegara al área con mucho más espacio para encarar portería partiendo de la banda, donde ‘sólo’ debía driblar a su lateral para aparecer en zona de peligro.

Luis Enrique devolvió a Messi a la banda para favorecer su juego y el del equipo. Martino lo quiso llevar al mismo sitio por convicción propia, fuera cual fuera el rival, y sin un plan mejor para la posición de 9. Y eso los jugadores no lo toleran. De Guardiola se ha dicho muchas veces que consiguió sacar tal rendimiento a sus hombres porque todo lo que les proponía tenía un sentido y los jugadores veían el resultado. Luis Enrique consiguió eso precisamente anoche con Leo. El crack argentino vio que actuar ahí contra un APOEL que se iba a cerrar con mucha gente por el centro era necesario para poder abrir la lata (me parece una buena solución ante defensas del tipo ‘Inter’). Luego ya hubo tiempo para actuar de falso 9 y acabar de pulverizar el récord de Raúl González Blanco.

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