De no ser por el Barça, Messi habría sido un tío de un metro cuarenta que se caería en el autobús. ¡Un poco de agradecimiento!

Así, entre risas pero con la seguridad y la malicia de quien no da puntada sin hilo, se ha expresado hoy en una tertulia de RAC1 Màrius Carol, director del diario La Vanguardia, al salir en la conversación el asunto de la mejora de contrato del argentino.

La frase define al personaje, un histrión que durante años se ha ocupado de la dirección de comunicación del Grupo Godó y que, poco a poco, sin prisas pero sin pausas, ha ido trepando en el organigrama del grupo mediático más influyente de Catalunya hasta alcanzar la máxima responsabilidad en el diario más veterano del país.

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Carol es periodista y ha pasado por diversas redacciones, desde el desaparecido Noticiero Universal (el Ciero, para los más veteranos) hasta El País. Conoce el oficio, ha escrito varios ensayos sobre el mismo y sabe, a fuerza de practicar, cómo acercarse al poder. Presume de su proximidad a la familia real española y también, como no podría ser de otra forma, de ser poco menos que la mano derecha de la aristocracia catalana personalizada, en este caso, en el Conde de Godó, la mano que mece la cuna del diario que ahora dirige.

Con su desafortunada frase de hoy, cargada de un repugnante clasismo –por mucho tono distendido con el que se quiera justificar– hacia Leo Messi, Màrius Carol ha perdido una ocasión inmejorable para ser elegante y para dejar de mirar por encima del hombro a todo el que no forme parte de la beautiful people.

Messi –“Este señor”, que diría Javier Faus– es el principal culpable (junto a Pep Guardiola) del maravilloso ciclo victorioso del Barça de los últimos años. El ex entrenador es desde hace dos años la diana preferida de gran parte de los columnistas de los dos diarios de lo que el periodista y bloguero Kantinu denomina ‘el condado‘, que lleva ofreciendo un apoyo incondicional al grupo de Sandro Rosell desde que el dimitido presidente abandonara la junta de Joan Laporta.

Pero disparar con tan poca clase al mejor futbolista del mundo es una tarea que le viene grande incluso a un tipo como Carol, que puede cuestionar la oportunidad o la necesidad de ampliar o mejorar el contrato del argentino, pero jamás expresarse de esta manera.

Dice el refranero catalán que “De porc i de senyor se n’ha de venir de mena” (Cerdo y señor se es por naturaleza). Hoy, con ese exabrupto de mal gusto, Carol ha demostrado que no es, por lo menos, lo segundo.