Messi, el gladiador

Messi ha estornudado y el Barça se ha constipado. Su padre ha salido rápido al cruce asegurando que no hay síntomas de gripe pero ha dejado entrever que la salud hay que cuidarla día a día. Y en el Camp Nou nadie se ha dado por aludido. No pasa nada.

La directiva del club celebró una reunión pocas horas después de conocerse las declaraciones de su jugador franquicia (porque lo es, ¿verdad?) al diario Ole y la respuesta institucional fue un silencio absoluto. Una simple nota en la que se hacía referencia al pesar por la condena a un ex presidente (tots som Núñez) y a cenar. Nada que decir.

Leo Messi es el futbolista mejor pagado del mundo se dice, se proclama, para dar a entender que con eso basta. Es el gladiador que, amado por la masa, tiene la misión, única, de cumplir con su cometido en la arena sin más relación que la profesional con la nobleza del club, esa que representa la religión barcelonista.

Porque ya se sabe que los gladiadores pasan, pero el Barça permanece. Y en esa permanencia de la memoria pesa más la pena por el ingreso en prisión de un ex presidente que cualquier palabra de un simple, aunque milmillonario, gladiador.

Los niños, los padres… Todo el mundo acude al Camp Nou o sigue al Barça por la fenomenal trayectoria de sus dirigentes. Habrá que pensar que siempre ha sido así cuando en el estadio hay diversas placas reconociendo su papel y apenas una estatua glosando la figura de un deportista.

Al Barça le hicieron grande los Montal, los Carretero, los Miró Sans, los Núñez o los Gaspart (ay, l’amic Joan…). El tal Laporta fue solamente un intruso en la historia que se bajó los pantalones en un aeropuero, gritó a un chófer o se gastó dinero en champán francés. ¡Al loro!

Jan apenas fue un intruso que mimó hasta el último día a Ronaldinho y lo defendió con uñas y dientes contra viento y marea a pesar de que la realidad ya les atropellaba a ambos. Un tipo que pensó, porque a fin de cuentas era un socio de lateral, que la grandeza del Barça vino dada por los gladiadores y no los césares.

Más allá del dinero existe la empatía. Y a cada día que pasa se demuestra, o se escenífica, el déficit que acusa el circo del Camp Nou en la actualidad. El 18 de noviembre de 2014 la junta del Barça dio voz a su pesar, hondo, por el ingreso en prisión de César. Del gladiador nada que decir.

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