Una entrevista de Jordi Blanco, Francisco Ávila, Óscar Cusidó y Juan Carlos Galindo.

Segunda y última parte de la entrevista que el equipo de am14 ha mantenido con Agustí Benedito. En este caso, centrada en los aspectos deportivos y sociales del Barça. Messi, Suárez, CruyffLuis Enrique, los precios de las entradas, los horarios son algunos de los temas tratados en esta conversación. 

– ¿Está el barcelonismo preparado para no ganar?
– Sí, claro. Los niños son quienes tienen el problema, pero los que tenemos una edad estamos más que preparados. Si no se gana seguiremos discutiendo y nadie dejará de ser del Barça, aunque ayudaría que el Madrid tampoco ganara. De todos modos, yo diría que venimos de una temporada muy buena. El problema es que aún estamos bajo los efectos de los mejores años de la historia. No estamos en la época de Gaspart; hasta el último partido el equipo compitió. Justo antes de la llegada de Guardiola tuvimos dos años terribles, aunque parezca que han pasado veinte años. Con Laporta tuvimos tres años buenos, dos extraordinarios y también dos malos. Ahora viene Luis Enrique. Veremos qué tal nos va.

– ¿Quién es el responsable de este final de ciclo?
– Seguramente mucha gente. Los aficionados, la junta… Hay más de 30.000 socios que no van al estadio y eso hace que se pierda parte de la vinculación societaria. De todos modos, no hay que olvidar que los jugadores tienen ciclos. Nuestro éxito se explica, aparte del modelo de fútbol que todos conocemos, porque la cantera alimenta al primer equipo. No hay que perder eso de vista. La idea que nosotros tenemos parte de la base de que cada año puedan subir dos jugadores al primer equipo, lo que significa también que arriba tienen que ir saliendo. No siempre subirán cracks, pero sí jugadores que te den un 8 sobre 10 y que puedan aportar.

– ¿Y cómo se gestionan las salidas?
– El Barça debe premiar a un jugador que ha subido de la cantera y nos ha dado sus mejores años al club con el mejor contrato de su vida, pero fuera del Barça. De este modo, el futbolista sabe desde los 20 años que a los 32 ya no estará en el club, lo que permite alimentar el sistema.

– Lo que no se hizo con Thiago…
Thiago fue un error que cometimos y que seguramente pagaremos, pero en el plano deportivo hay gente que sabe mucho más que yo. Era el candidato a sustituir a Xavi, pero sólo los técnicos y los directivos saben por qué se tomó la decisión que provocó su marcha.

– ¿Qué le parece la decisión de elegir a Luis Enrique para el banquillo?
– Creo que era uno de los candidatos. Si hubiera que elegir tres o cuatro nombres, el suyo estaba en la lista, sí. Su éxito dependerá de la situación institucional, del compromiso de algunos jugadores… Tenemos curiosidad por ver cómo cómo dibuja las jerarquías, porque tener a Messi, Neymar y Suárez es un reto enorme que puede ser muy positivo pero también arriesgado.

– ¿El Barça tiene un problema con Messi?
– La opinión del socio del Barça respecto a Messi ha cambiado radicalmente. Hace cuatro años que tengo la suerte de reunirme con muchos barcelonistas y he detectado que el porcentaje de culés que vendería a Leo es altísimo respecto a hace un año. No me atrevería a dar cifras, pero es mucho más elevado de lo que la gente piensa.

– ¿Debe quedarse en el Barça?
– Tiene sentido que Messi se quede si somos capaces de sacarle el máximo rendimiento a una persona que cuesta al club 45 millones de sueldo. El tema es si somos capaces de hacerlo. Hasta ahora, el mejor jugador de la historia se caracterizaba por ser quien más goles hacía con diferencia. Hoy tenemos a Neymar, que es goleador, y hemos fichado al mas caro de la historia, Luis Suárez, cuya misión principal es hacer goles, seguramente más de 30. ¿Consecuencia? En teoría quedan menos goles por hacer y, por lo tanto, la búsqueda de la excelencia de Messi comporta un cambio de posición en el campo tal como se está configurando el equipo. Ese es trabajo de Luis Enrique y espero que sea capaz de hacerlo.

– ¿Qué haría Agustí Benedito?
– Encontrar la manera de que Leo rinda al máximo. Cuando digo que no debería seguir si no pudiera hacerlo lo hago con la idea de que sí lo haga. Eso pasa por hablar con el sinceramente y por ver cómo afronta un cambio de posición, puesto que nunca hemos jugado con Messi en el campo y un delantero como Luis Suárez a su lado. Ahora mismo desconozco el grado de compromiso de Leo; no sé si ha hablado con Luis Enrique, pero si está con ganas Messi es un futbolista impagable. Los cinco grandes clubes europeos quisieran tener a Messi en sus filas. Cuatro de ellos tendrían que pagar 200 millones y al otro no le hace falta porque ya lo tiene. El problema es ver si somos capaces de encajarle y de hacer que recupere el nivel que ha perdido, quizás no por culpa suya.

– Se habla de una preparación defectuosa…
– Podemos decir hoy que el ritmo y nivel de exigencia de los entrenamientos en los últimos dos años ha estado por debajo de lo exigible, algo que compartimos la mayoría de los culés y que algunos jugadores han reconocido. Y si bajas el nivel de los entrenos, el riesgo de que baje el de los partidos es alto. Eso ha afectado a Leo y a todo el equipo, de modo que a Luis Enrique le tocará gestionar todo eso, igual que las entradas, el modo de jugar y el manejo de esas tres estrellas mundiales.

– ¿Cómo le vio en el Mundial?
– Todos hemos visto en Brasil que Leo no ha tenido el nivel que conocíamos. Se ha acabado un ciclo en el Barça y una manera de jugar basada en un equipo pensado para él, que es como triunfó el mejor equipo de la historia. Ahora hay que recolocar las piezas y Messi, con 27 años, debe ser la figura y la base del equipo. De la habilidad de Luis Enrique para reconstruir el equipo depende el éxito o el fracaso. Y de Leo, claro.

– ¿Qué le parece el fichaje de Luis Suárez?
– Por lo que sé, era una petición expresa de Luis Enrique, así que había que concedérsela. No puede ser que luego se justifique un fracaso si no le has dado al entrenador lo que pide. Lo que no es normal es tener al jugador en la clandestinidad. Tampoco ayuda que no estemos en el mejor momento de relación con FIFA y la sanción por el tema de los fichajes en categorías inferiores.

– ¿Tiene la sensación de que esa gran inversión actual es una huida hacia adelante, una especie de ‘galactización‘?
– El Barça esta en una situación institucional gravísima que pocas veces hemos vivido y pese a ello, con el club imputado y el riesgo de que presidente y vicepresidente lo acaben estando, se están tomando decisiones trascendentes. Y se toman bajo el impacto de una sanción de FIFA que les impide fichar y que han salvado por el momento gracias a una suspensión cautelar. En estos momentos el Barça está haciendo la inversión que no ha sabido hacer en la victoria, cuando no se tomaron las decisiones necesarias. El problema es que la junta no es sólida y está ante un fin de ciclo mal resuelto, lo que conlleva un riesgo que se podría haber evitado.

– ¿Qué le dice que el Barça sea el club más potente en las redes sociales?
– Tenemos muchos seguidores en Facebook y Twitter, sí, aunque entiendo que el objetivo no es llegar a cuanta más gente podamos, sino hacerlo sin renunciar a nuestra esencia. Y nuestra esencia es fundamentalmente local, pero para poder asegurarla hay que ser global. No puedes renunciar a ella para ser global, aunque a otros les funcione.

– ¿Devolvería a Johan Cruyff la presidencia de honor del Barça?
– Tengo la suerte de conocer a Cruyff y soy un admirador suyo desde los diez años, edad que tenía cuando él llegó. Johan es uno de los activos principales del Barça y el barcelonismo tiene mucha suerte de tener su figura, pese a que sé que levanta controversia. Aun así, no veo la necesidad de crear una presidencia de honor y reformar los estatutos para eso.

– Pero hay que tenerle en cuenta…
– Es un barcelonista que ama al club y cuya opinión hay que tener en cuenta porque sabe mucho, como otros muchos barcelonistas. Fíjense si es importante porque gracias a su criterio Joan Laporta tomó algunas de las decisiones más importantes de su mandato, como apostar por Frank Rijkaard o por Josep Guardiola cuando pocos les veían como opciones. En cualquier caso, la figura de Cruyff es una muestra de la idiosincrasia del club; no sé qué porcentaje hay de barcelonistas contrarios a Cruyff en Barcelona, pero muchísimos más que madridistas a quienes no le gustaba Di Stefano, que gozaba de unanimidad entre su afición. Aquí somos diferentes. Tanto que no descarto que el Madrid se encamina hacia convertirse en una SA. Lo tienen claro y no creo que tarden. Espero que eso no pase aquí.

– Imaginemos que todo va bien y el Barça llega a la final de la Champions. ¿cómo repartiría Benedito las entradas?
– Este es un asunto que tiene mala solución. Puedes intentar reducir los compromisos con los patrocinadores en la negociación marco y otros compromisos de club, pero es difícil. Para los socios, la alternativa debe seguir siendo el sorteo. ¿Premiar desplazamientos, antigüedad o asistencia a los partidos de casa? Hay 20.000 socios que no van nunca al Camp Nou porque tienen el asiento alquilado y oficialmente constan como asistentes, y también hay muchos socios sin abono. Primar esos criterios sería injusto. Lo que hay que intentar es tener algo más de masa crítica y liberar algunos compromisos para que parte de esas entradas vayan a los socios.

– ¿A qué hora debe jugar el Barça sus partidos?
– La modificación de los horarios pasa por una negociación con el proveedor audiovisual y por estudiar los mercados emergentes que tenemos. En un viaje a Hong Kong hablé con el presidente de la televisión que tiene los derechos allí y su deseo sería que pudieran emitirlos después de los partidos de la Premier, lo que comportaría un cambio de horarios. No podemos renunciar a los ingresos de Mediapro, pero sí buscar el punto medio que nos beneficie y nos acerque a lo que queremos. No creo que podamos bajar de las 10 de la noche a las 5 de la tarde, pero sí acercarnos a un horario más adecuado y familiar. En cualquier caso, la barrera para que la gente no vaya al estadio con niños no es la hora.

– ¿Los precios?
– Sí. El problema es que hay quien no puede pagar. Ha habido gente que me ha escrito explicándome que no puede ir al Camp Nou porque el precio de las entradas, la gasolina y todo lo que rodea lo hace imposible. Antes no se lo pensaban tanto porque al llegar al Camp Nou el niño pasaba por debajo del torno. ¿Ahora? Que venga la niña sin problemas, pero que pague 100 €. Habría que reformular eso y nuestra idea pasaría por darle prioridad al socio no abonado a la hora de acceder al asiento del abonado que no va, establecer una relación directa que al final se traduce en un descuento para el que va y para el que no. ¿Que perderemos dinero? Seguramente, pero a cambio inviertes en presencia en el campo, en las familias…

– ¿Entradas más baratas como en Alemania?
– Depende del modelo que queramos. Si te fijas en el Bernabéu, el Madrid ha hecho una configuración determinada del hecho de ir al campo que implica casi que tengas que cambiarte de ropa. Es un modelo distinto al nuestro porque nosotros apostamos por un estado más abierto y familiar en el que también son bienvenidos los turistas. Si quieres que vayan niños, por ejemplo, no es que no les cobres la entrada; es que tal vez tengas que hacerle descuento al padre porque se perderá la mitad del partido. Hay que hacer una política de precios diferente para promover la asistencia.

– Cardoner dijo que la reventa se había eliminado. ¿Qué opina?
– Quizás sí se ha reducido, pero no se ha eliminado. Para lograrlo habría que tomar medidas muy complicadas a las que nadie se atreve, como adjuntar el DNI al carnet de socio. Algo inviable en el Barça, un club en el que todo el mundo se lo deja alguna vez a su hermano, a su cuñado o a un amigo.

Usted apuesta por una camiseta sin publicidad…
-Me gustaría recuperarla y que fuera nuestro icono en el mundo, sí. Pero no por capricho, sino por diferenciarnos y competir con nuestra singularidad. Y en eso, la camiseta es el elemento más gráfico, una declaración de principios. ¿Será posible? No lo sabremos hasta que estemos dentro, pero sí es cierto que hay fórmulas que pagarían para que la camiseta del Barça no llevara publicidad y solo la lucieran las réplicas, algo como la NBA. Es una posibilidad.