El Barça llegará al Bernabéu a cuatro puntos del Real Madrid después de vencer hoy con comodidad a Osasuna (7-0) en el Camp Nou, en un partido cuya historia duró lo que tardó el equipo azulgrana en darse cuenta del filón que tenía en las bandas del once navarro.

Es el Barça un club de extremos, una entidad en la que el fuego amigo amenaza con frecuencia más que el rival, hasta el punto que esta temporada ni siquiera los partidos de fútbol, esos 90 minutos que son lo que mueven todo este negocio, dan pie a la tregua. La última rueda de prensa de Martino, donde confesaba no estar participando –por inexistente– en la planificación deportiva de la próxima temporada, no parecía el caldo de cultivo idóneo donde hacer crecer la victoria, pero el equipo despejó pronto sus dudas.

El técnico argentino confió a Busquets, Xavi e Iniesta la labor de mover al equipo para intentar recuperar las buenas sensaciones justo una semana antes de visitar al Real Madrid en la que puede ser la última ocasión del equipo para engancharse a la lucha por el título. Sin embargo, el planteamiento de Javi Gracia –con Cejudo y Oriol Riera incomodando arriba y cediendo las bandas– sorprendió inicialmente a un Barça que tardó quince minutos en darse cuenta de que el camino para derribar el muro osasunista no era el juego por el centro, sino ambos flancos.

En el minuto 17, una gran jugada de combinación entre Pedro, Xavi y Alexis permitía a Messi abrir el marcador e igualar a Paulino Alcántara como máximo goleador histórico del club. Desde ese momento, el partido fue coser y cantar. Incisivos ataques por la banda –sobre todo la izquierda, con Alba e Iniesta–, buen ritmo de balón, movimientos constantes de futbolistas… Aspectos del juego que habían desaparecido en los últimos partidos y que dejan claro, por si alguien no lo tenía, el camino que debe seguir el equipo. Alexis culminaba otra gran jugada de combinación e Iniesta, con uno de esos chuts que tan poco prodiga, enganchaba un descomunal zurdazo que batía por tercera vez a Andrés Fernández.

Con el 3-0 en el marcador, la segunda parte sólo tenía un interés, y era ver si el Barça decidiría reservar fuerzas pensando en el próximo partido o si, por el contrario, mantendría la intensidad para demostrarse –y demostrar– que no es un equipo muerto, que no se ha dejado ir y que, como dijo Mascherano, no hay que darles aún por muertos.

La opción elegida fue la primera y el once de Martino continuó durante los primeros minutos apretando las tuercas a un Osasuna que intentaba dar un paso adelante y sufría, como consecuencia, alguna contra guiada por los tres atacantes culés –Alexis, un gran Pedro y un Leo Messi que cada vez parece más fino– y el inestimable apoyo de Iniesta.

Y fue precisamente una combinación del manchego con Messi la que permitió al argentino entrar para siempre –y una vez más– en la historia del club. Su segundo gol de la tarde representaba el número 370 en su carrera como azulgrana, una cifra que superó con el sexto tanto culé (antes, Tello hizo el 5-0) y con una asistencia a Pedro para redondear una tarde redonda. Leo Messi intentará elevar su récord de goles el próximo domingo en el Santiago Bernabéu para dejarlo aún más inalcanzable, para perseguir a Hugo Sánchez y Zarra y, sobre todo, para volver a meter a su equipo en la lucha por la Liga.

FICHA TÉCNICA

Camp Nou. 71.674 espectadores.
Árbitro: José Antonio Teixeira Vitienes. Amonestó a Arribas (48′), Mascherano (57′), Cejudo (80′)

FC BARCELONA: Valdés, Alves. Mascherano (Adriano, 80′), Bartra, Sergio Busquets, Xavi (Song, 60′), Iniesta, Pedro, Alexis (Tello, 76′), Messi.

C.A. OSASUNA: Andrés, Oier, Loties, Arribas, Damiá, Cejudo, Raoul Loé, Silva, Armenteros (Lobato, 60′), Roberto Torres (Puñal, 69′) y Oriol Riera (Acuña, 83′).

Goles: 1-0 (Messi, 17′), 2-0 (Alexis, 22′), 3-0 (Iniesta 33′), 4-0 (Messi, 72′), 5-0 (Tello, 78′), 6-0 (Messi, 87′), 7-0 (Pedro, 90′).

Foto: as.com

Lee aquí el 1×1 del FC Barcelona – Osasuna