Messi 2014, el francotirador

“Sniper”, un término que proviene de la antigua Escocia e Inglaterra y que se utiliza para definir al tirador de élite, capaz de disparar con precisión a grandes distancias sobre objetivos previamente seleccionados. Quizás el único atributo discordante entre un francotirador y el personaje que nos ocupa sea la capacidad innegociable y esencial del primero para camuflarse ante el enemigo.

Leo Messi lleva una década sin que su presencia pase desapercibida. En noviembre se cumplen diez años desde aquel inesperado debut ante el FC Porto de José Mourinho, un partido amistoso e intrascendente que pondría al menudo jugador rosarino en los tacos de salida del fútbol profesional. Si bien en sus inicios se atisbaba una figura con clase y un talento especial como atacante, que le alejaba del prototipo más exportable del fútbol base azulgrana, muy pocos se hubieran aventurado a pronosticar la prolífica carrera que hoy le contempla y que jalona su palmarés.

Desde su eclosión en el equipo titular del FC Barcelona, la progresión goleadora de Messi ha sido tan apoteósica como inesperada. En sus inicios se le achacaba su irregularidad en la definición y, a menudo, se hacía hincapié en que ese factor era una de las razones por las cuales su zona de influencia en el ataque debía restringirse a las bandas. La llegada de Pep Guardiola fue capital en la concepción del Messi devastador de cara a gol que todos conocemos, al otorgarle esa anarquía atacante fundamentada en su propia visión personal del juego -individual y asociativa-.

Su cuota goleadora en las últimas temporadas ha sido recurrente y progresiva, lo cual le coloca en una situación única y privilegiada para abordar el asalto a todos los récords goleadores que rigen en el panorama futbolístico, tanto en lo internacional como si hablamos de clubes.

En este segundo aspecto, el argentino (352 goles) se sitúa a tan solo 17 de la marca establecida por el filipino Paulino Alcántara (369) en el cómputo de partidos oficiales y amistosos. En el registro de partidos oficiales, con sus 325 tantos, ya supera con holgura los 232 que contemplan a César Rodríguez, referencia culé desde los años 50.

La voracidad de Messi se extiende también a los registros de la competición doméstica, el Campeonato Nacional de Liga. Con 223 goles ya en su haber, está a tan sólo 28 del delantero mítico que lidera esa clasificación, Telmo Zarra. Este registro también es susceptible de ser superado en el presente curso, como paso posterior a engullir las marcas del propio César (223), Di Stéfano (227), Raúl (228) y Hugo Sánchez (234). Su ratio de goles/partidos jugados es superior en eficiencia al de mitos como Di Stéfano, del que tan sólo le separan 4 goles, con 76 partidos menos disputados por el rosarino.

Otro dato revelador de la trascendencia goleadora de Leo Messi es compararlo con sus émulos en el Real Madrid. Mitos pretéritos como Puskas (238), Santillana (288) y Di Stéfano (304), ya han sido superados en el transcurso de las dos últimas temporadas. La última y definitiva víctima fue el máximo goleador histórico del club capitalino, Raúl González, cuyo registro (323) ya ha sido devorado por el “10” del Barça y de la albiceleste.

Allende el territorio español, Messi tiene la oportunidad, esta misma temporada, de coronarse máximo goleador de toda la historia de la “Champions League”. Sus 63 goles constituyen una verdadera amenaza para los 71 que obtuvo el líder en esta competición, Raúl González, conseguidos tras su paso por el Real Madrid y el Schalke 04. El argentino ha conseguido cuatro veces la distinción de máximo artillero de este torneo, algo inédito, como lo son sus cuatros Balones de Oro y sus tres Botas de Oro, registros que ya tiene en exclusiva.

Pero, sin duda, el ámbito donde reside el mayor grado de ambición y motivación personal de Lionel es el de la selección nacional de Argentina. Durante la pasada temporada pudo enterrar las marcas de Hernán Crespo (35 goles) y del considerado de forma unánime mejor jugador de la historia de Argentina, Diego Armando Maradona (34). Con 37 goles en su haber, Messi tan sólo tiene en el horizonte los 56 que estableció una leyenda de Newell’s —el club de sus amores—: Gabriel Batistuta.

El colofón a todo este abanico de registros personales podría llegar en el próximo Campeonato del Mundo en Brasil. A la carrera de Messi, indiscutible desde la frialdad que marcan sus números y títulos individuales y colectivos, le falta el componente diferencial que sólo otorga el torneo balompédico más prestigioso. El Mundial de Brasil coincidirá con el cénit de su carrera profesional y encontrará a un Messi en la edad perfecta para el futbolista, los 27 años. El componente específico y diferencial de este torneo cuatrienal pone a Messi en un escenario similar e inherente al francotirador; una bala por objetivo seleccionado. En el caso de Lionel Messi, con el riesgo añadido de que dicha bala sea la última en su cargador.

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