Me aburro

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No hay nada peor para un futbolista que lesionarse cuando está disfrutando en el campo. Hacía tiempo que temía que la ‘alfombra’ de Bloomfield Road me provocaría algo y acabó pasando. Dentro de lo malo aún tuve suerte… ¡Pero qué aburrimiento! Yo quiero balón, correr y reír en los entrenamientos, cansarme, bromear y discutir. Estudiar cómo hacerle daño al próximo rival. Sentir todas esas sensaciones que durante una semana he tenido que dejar de lado.

Subirme al coche cada mañana sabiendo que lo que me espera es tratamiento y poco más ha sido agobiante y terriblemente aburrido. Pero lo he llevado de la mejor manera posible. Mañana no podré jugar en Griffin Park pero estoy convencido de estar a punto para recibir al Wigan el sábado. Será un partido mayúsculo porque es de los que cuentan doble y espero que mis compañeros mantengan en Brentford las sensaciones de Blackburn porque esa es la manera de mirar de cara a esta montaña que tenemos por delante.

¿Quién podía imaginar que a estas alturas el Wigan estaría donde está? Con la plantilla que tenían en verano contaban en todas las quinielas para el ascenso pero cuando las cosas se tuercen existen unos condicionantes invisibles que te hunden. Nosotros lo sabemos bien… Pero dentro de la tragedia me vengo arriba viendo que somos capaces de competir. Necesitamos sumar de tres en tres pero el punto del sábado en Blackburn me demostró aún estamos agarrados a ese sueño.

Creo que nuestro gran problema fuera de casa ha sido cuando nos han marcado rápido. El equipo acusaba el golpe de manera exagerada y no había manera. Bueno, no solo cuando se nos adelantaban. Encajar un gol era como un torpedo mortal porque nos hundíamos. Pero cuando Rodhes marcó el sábado al cuarto de hora el equipo reaccionó. Dio la cara, peleó y sobrevivió. Es un ejemplo de que el equipo está trabajando bien. Si ganásemos en Brentford… No habría mejor manera de meter el miedo en el cuerpo a los que están en el alambre, demostrarles que desde ahí abajo viene un grupo herido y orgulloso. Porque el orgullo nadie puede quitárnoslo.

El fútbol es un estado de ánimo y cambia de la noche a la mañana. El viernes me llamaron desde Barcelona, del diario SPORT, para preguntarme mi opinión sobre el partido del Barça en Manchester. Mantengo lo que dije a pesar de que los resultados del sábado cambie la opinión de algunos. Los que vivimos el día a día en un vestuario conocemos la realidad íntima del fútbol. Es difícil de explicar pero por mucho que el City se venga arriba por su goleada al Newcastle y por ver al Barça con dudas, nada cambia la sensación de tener enfrente a Messi, al señor Messi, a Neymar, a Suárez y demás.

Además, y ojo a eso, será el regreso de Suárez a Inglaterra y Luis aquí es como un demonio. Se siente como pez en el agua en estos ambientes, los conoce muy bien y disfruta. Pienso que la defensa del City sufrirá si el Barça es capaz de recuperar sus mejores sensaciones, porque a la que combine como hizo en los partidos anteriores, puede volver loco a cualquiera. Claro que conociendo el ambiente en Barcelona… Seguro que en el entorno hay dudas y pesa más un resultado malo que once buenos. Se pasa de héroe a villano en 90 minutos aunque los 990 anteriores hayan sido excelentes.

Claro que a la larga el trabajo bien hecho te ofrece la recompensa. Y ahí tengo que mirar hacia Gales y proclamar mi alegría por el Swansea. En agosto ganó por primera vez en su historia al United en Old Trafford y el sábado le volvió a ganar. Nunca le había vencido dos veces en la Liga, el ‘double’ que se dice en Inglaterra y merece todos los elogios. Los Swans han metido mano a un rival que maneja un presupuesto gigantesco en comparación y lo han hecho con fútbol. El club está creciendo sin hacer ruido y mi amigo Garry Monk es responsable absoluto de ello. Merece todas las felicitaciones porque en poco más de un año ha devuelto las mejores sensaciones al equipo… ¡Aunque le pediría que ponga más a Ángel Rangel! Es difícil verle en el banquillo pero el ‘Gaffer’ tiene que tomar decisiones y en ocasiones es difícil. Yo le sigo viendo como nuestro capitán, ese tío bromista y líder y lo comprobé cuando coincidimos el pasado verano. Mantenemos ese feeling que debe tener en el vestuario y conociéndole estoy seguro que le debe doler dejar a Ángel o a León en el banquillo…

Como me he pasado el fin de semana fuera del campo he tenido tiempo de fijarme en varios partidos. Y de entre todos me he quedado con el del Brighton. Por una razón en particular: mi hija Emma está superfeliz y orgullosa porque resulta que su padrino se ha reencarnado en Ulloa. ¡Dos goles le metió el tío el sábado al Birmingham! Y aún hay quien habla de la edad como un hándicap. Calderón, mi Calde, nuestro Calde, ha hecho de la experiencia su mejor arma y no entiendo como es que aún no le han renovado. Esa banda derecha que forma con Bruno debería ser fija en el Brighton al menos tres años más porque su rendimiento es fenomenal. Siempre está entre los mejores, menos cuando va a la peluquería porque eso no hay quien lo arregle. Pero en lo que es fútbol, es uno de los jugadores más regulares que he conocido.

Tengo ganas de correr y comprobar que estoy en buena disposición para mirar a los ojos a mi entrenador y que vea que puede contar conmigo el sábado. Las sensaciones son buenas y el aburrimiento me ha provocado esta adrenalina especial. Como os he dicho al principio, no hay nada peor que sufrir una lesión pequeña y quedarte fuera del campo durante dos semanas cuando estás enchufado. Eso provoca que multipliques tus ganas de jugar y recuperar el tiempo perdido.

Recuerdo que en agosto perdimos en Wigan por un gol de Oriol Riera, el único que marcó antes de volver a España para jugar en el Deportivo, donde ha vuelto a sentirse futbolista tras su mala experiencia en el DW Stadium. Ahora es titular fijo y me pregunto si no les faltó paciencia con un tipo que llegaba nuevo a Inglaterra y se equivocaron con él. Se tiene poca paciencia en Inglaterra con muchos jugadores que llegan, llegamos, de una Liga extranjera. Yo lo sufrí en Swansea y hay varios ejemplos más. Por eso me alegré por Bojan, que tuvo el apoyo de Hughes en el Stoke City para convertirse en trascendental hasta que sufrió esa maldita lesión.

La afición siempre te ofrece su confianza, pero los clubes y los entrenadores no suelen tener esa paciencia necesaria. Si no te van a dar esa paciencia… quizá deberían pensárselo mejor antes de ficharte. Ese fue mi talón de Aquiles en Swansea, la manera en la que empecé. Me costó adaptarme y siempre nadé a contracorriente para convencer a la gente. En Brighton tuve la suerte de contar con el apoyo indiscutible de Poyet y me demostré capacitado para jugar en Inglaterra. Y lo sigo pensando. Desde luego.

Espero volver la semana que viene con buenas noticias y ojalá que cada vez más cerca de una orilla que se antoja difícil de alcanzar, pero no imposible.. Como he dicho antes, este deporte es impredecible.. El deporte rey, como le gustaba llamarle a Vicente Rodríguez, seguramente el mejor con el que he jugado en Inglaterra.

Un abrazo a todos.

¡¡¡Vamooooooossssss!!!

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