FC Barcelona Cadete "A"-Sabadell. Foto:PEP MORATA

Durante unos días, la cantera azulgrana ha adquirido protagonismo. Lamentablemente para los intereses y la imagen del FC Barcelona. La sanción de la FIFA al Barça, una temporada sin inscribir nuevos futbolistas, por irregularidades en el fichaje de diez extranjeros menores de edad ha centrado las apariciones públicas de directivos y técnicos del club y las tertulias televisivas y radiofónicas.

Se han comentado auténticas barbaridades, comprensibles para quien nunca ha pisado la Ciudad Deportiva pero injustificables para los responsables deportivos, ejecutivos y directivos de la entidad. “Todos los clubes lo hacen”, “La FIFA castiga un modelo que tiene 35 años”, “Con esta norma, Messi no estaría aquí”, “La sanción es desproporcionada” (¿Diremos lo mismo si el surcoreano Lee es el nuevo Messi?) o “Quieren acabar con La Masia”, son algunas de las perlas que se han escuchado en Can Barça.

La FIFA no toca La Masia, como el club ha querido vender, sino que únicamente recuerda que no está permitido fichar comunitarios menores de 16 años ni extracomunitarios menores de 18. Y si tampoco lo permite en el futuro, porque el Barça y los clubs de la ECA no logran la excepción de la norma, que ningún culé piense que es el fin del Barça. Y menos hoy que aún dura la depresión por la merecida eliminación europea de ayer frente a un gran Atlético.

Porque el Barça ha sido lo que ha sido y será lo que será sobre todo por los canteranos nacidos en Catalunya, como los once que militan en el primer equipo, Víctor Valdés, Montoya, Piqué, Puyol, Marc Bartra, Jordi Alba, Sergio Busquets, Xavi, Cesc Fàbregas, Sergi Roberto y Tello, y en España, como el manchego Iniesta o el canario Pedro.

La cantera azulgrana disfruta del mejor momento de su historia y ésta es la principal garantía de futuro. Gracias al Barça de Pep y Messi, las mejores promesas de España quieren vestir de azulgrana a pesar de que las ofertas económicas que el Real Madrid realiza a sus padres cuando visitan Valdebebas son notablemente superiores. Es lo que ha ocurrido con el mallorquín Monchu, el navarro-catalán Robert Navarro, los valencianos Abel y Enric, el granadino Pablo Moreno o el coruñés Nico González, hijo del ex deportivista Fran. Los mejores eligen el Barça y La Masia.

Por ello, si directivos y técnicos, actuales y próximos, son valientes y miran hacia abajo, el Barça seguirá siendo una referencia. Ganará más o menos en función del entrenador de turno, que también debería ser de casa, pero podrá competir seguro con los talonarios del Madrid, el PSG y los grandes de la Premier. Porque ningún club en el mundo dispone hoy de dos cracks maduros para ser regenerar una plantilla como Deulofeu y Rafinha (sería un pecado no verlos por el Camp Nou la próxima temporada); ni talentos en el filial a uno o dos años vista como Adama, Samper o Denis Suárez; ni tres porterazos (Ondoa, Suárez y Onana) y tres arietes (Dongou, Sandro y Munir) de primer nivel en edad juvenil; ni otras promesas menores, al margen de las anteriormente mencionadas, como Enguene, Aleñà, Ayoub, Álex Collado, Eric Garcia, Iván Bravo o Anssumane Fati, por citar sólo unos ejemplos.

Si quieren, si creen, hay Barça para años. Para muchos años.

Oriol Domènech es periodista de Mundo Deportivo.