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Los universos paralelos son diversas realidades, pero independientes entre sí. Y la perspectiva desde donde se juzga al Tata Martino, que poco tiene que ver con la hipótesis física, bien podría ser un caso ejemplar en el fútbol de dos universos paralelos que no interactúan, que reflejan diferentes imágenes de una misma situación.

Mientras en España se le cuestiona, se le observa con recelo, se le critica con excesiva dureza y se le subestima durante el comienzo de su etapa en el club blaugrana, en la Argentina se celebra con satisfacción que un entrenador rosarino demuestre su valía en la cima del fútbol mundial. En Europa se le minimiza; en Sudamérica, se le elogia por dar la talla en un equipo de elite, con un inicio que roza la excelencia.

En Argentina siempre se destacó el largoplacismo español, que contradecía a las urgencias con las que los clubes de la tierra del Tata sometían a sus entrenadores. Pero la situación cambió. Hoy, la impaciencia se ha depositado en los detractores de Martino, quienes lo juzgan por buscar un Barcelona diferente, pero igual de sólido, de ambicioso y de ganador. Mientras el Tata pretende edificar un equipo abundante en recursos, y preparado para desarrollar diferentes métodos futbolísticos según la ocasión lo amerite, en Barcelona le caen sobre su espalda por entender que se está distanciando de la esencia blaugrana que llevó Pep a su máxima expresión.

Ciertos nostálgicos guardiolistas someten a Martino a una comparación injusta y con un resultado cantado: cualquier entrenador que sea contrastado con la obra de Guardiola llevará todas las de perder. Ambos universos son reales, pero diferentes entre sí. Son parte de los universos paralelos.

Desde Argentina vemos con admiración un Martino que ha evolucionado y a quien el roce europeo le ha elevado aún mas en el análisis futbolístico, algo que se evidencia claramente en sus ruedas de prensa. El Tata rinde examen en cada una de ellas. Cada fin de semana tiene que surfear un interrogatorio mediático. Y ni siquiera la disección del juego del Barcelona que hace el entrenador en el contacto con los periodistas logra satisfacer el paladar de sus críticos. Quienes lo cuestionan siguen igual de insaciables que cuando llegó.

Elogiado en su tierra, aporreado en España. En definitiva, el Tata está en el medio de dos universos paralelos.

Verónica Brunati es periodista y corresponsal de Marca en Buenos Aires.