“March Madness”, bendita locura

La locura de Marzo, así es como popularmente se conoce en Estados Unidos a las últimas semanas de competición del campeonato universitario de baloncesto. Locura por la enorme cantidad de partidos que se concentrarán en apenas tres semanas a lo largo y ancho de todo el territorio americano.

El torneo final de la NCAA es la competición universitaria de eliminación directa por excelencia. El proceso de clasificación se obtiene durante la disputa de una serie de torneos de conferencia (31) donde el campeón de cada una de ellas se gana el pase automático al torneo final. El resto de plazas (37) hasta completar los 68 equipos que disputarán las eliminatorias para el título nacional se obtienen por invitación. En concreto, a través de la elección de un comité de selección de la NCAA que también determina la composición de los cabezas de serie y la configuración de los 68 equipos participantes en el cuadro definitivo.

El “March Madness”, también conocido como “Big Dance”, se inicia esta noche con la disputa – entre el martes y  el miércoles- de los cuatro partidos de ronda preliminar o “First Four”, que son los que establecen la última criba antes de dar el salto definitivo al cuadro final de 64 equipos. El gran atractivo de este formato de competición reside en el hecho de que cada una de los 64 equipos tiene la oportunidad de dar la sorpresa e ir avanzando rondas en el formato “do or die”.

Durante toda la temporada los equipos universitarios han competido en áreas geográficas diferentes, con campeonatos propios regionales y eso provoca un alto grado de desconocimiento entre ellos que se traduce, en numerosas ocasiones, en la aparición  de una cenicienta o “Cinderella Team” que acaba siendo la gran sorpresa del campeonato.

Los partidos de segunda y tercera ronda son el preludio al “Sweet 16” -16 mejores equipos- y al “Elite Eight”, la última eliminatoria directa entre los ocho equipos supervivientes y previo a la “Final Four”, que este año tendrá lugar entre el cinco y siete de abril en el AT&T Stadium de North Texas.

En lo que concierne a esta edición, los “Gators” de Florida han sido designados como cabeza de serie número uno y principales favoritos para suceder a Louisville, el campeón del año pasado. La única gran ventaja que tienen, por el privilegio de encabezar el ranking de este año, es evitar encontrarse (al menos hasta la final) con el único equipo que se ha mantenido imbatido durante toda la temporada, la Universidad de Wichita St. Con un espectacular balance de 34 victorias y ninguna derrota, los “Shockers” se presentan al evento con ganas de despejar las dudas que se han suscitado como consecuencia de la escasa competitividad que ha habido en su conferencia. ¿Están preparados para enfrentarse a los mejores talentos y a las Universidades de élite y con pedigree? Lo comprobaremos rápidamente, porque a buen seguro deberá enfrentarse, ya en la tercera ronda, a uno de los equipos con mayor tradición histórica y ganador por naturaleza: Kentucky. En caso de salir vencedores, el siguiente escollo -ya en el “Sweet 16”– sería Louisville, los campeones del año pasado.

Florida ha encadenado 26 victorias seguidas desde su última derrota en la primera semana de diciembre, pero no debe olvidar un dato estremecedor: en los últimos doce años sólo un equipo logró proclamarse campeón del torneo siendo el cabeza de serie número uno del mismo, y fue Kentucky en el 2012.

Impriman su “bracket”, relájense y disfruten de esta locura. Empieza el “Gran Baile”.

 

 

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