Maneras de mirar el clásico

Las emociones que despierta el clásico en los seguidores blaugrana solo son comparables a las que sienten mirando un partido de la Champions League en sus últimas fases o una final de Copa. Y ni así. Porque por muchos nervios que se pasen en esos otros partidos, el sentimiento de rabia cuando marca el Madrid es inigualable, 6,9 en la escala de «Hister» y por ende esto hace del visionado del clásico una experiencia más histérica. Parecido a ver por la tele a Eduardo Inda, o a escuchar por la radio a Andrea Levy.

Contrastado pues que vamos a vivir un momento complejo, hay varias maneras de encararlo.

  • 1. En casa con familia o amigos 

La familia que sufre unida se mantiene unida. Camisetas del Barça, mesitas camilla, bufandas y esos amuletos que cada uno tiene formarán parte del atrezzo. Los mejores puestos del sofá ya están asignados de antemano. Pica-pica a punto, alcohol en modo comida de empresa de Navidad y volumen de la tele a 3/4. Abrazos desmesurados con quien normalmente apenas chocas la mano y choques de mano con el cuñado al que no soportas. En caso de que el partido vaya mal, peligro. Discusiones, gritos, viejas reencillas a la luz y el típico que se va a la habitación para acabar de oírlo por la radio al grito de -¡No os soporto!

  • 2. En el bar o peña

Lo más seguro es que te toque verlo a 12 metros de una pantalla de 28” que toca al techo. Los cables que bajan de la tele al sintonizador de GolT bien a la vista, el camarero chino despachando Sanmigueles a 1€ y la bufanda tapando parte de la imagen son parte del espectáculo. Los detalles cuentan.

Imposible oir nada de la previa, ves a dos presentadores moviendo la boca y conectando con una chica guapa a pie de campo (importante que sea atractiva porque al fin y al cabo, nadie la va a oir…). Por los altavoces Aiwa aceitosos del bar suena a todo trapo y muy metálico el himno del Barça y el camarero rie. Todo a punto.

No vas a ver ni la mitad del partido y lo sabes. Alcohol, gritos y cánticos -algunos acompañados de golpes en la mesa- es lo que has venido a buscar y los parroquianos no te van a defraudar. Este ritual casi ancestral irá acompañado de una explosión exagerada de alegría en caso de victoria, con caída de algunas sillas. Los más valientes del lugar pasarán de las cervezas a los gintónics. En caso de derrota, la salida será rápida y silenciosa, muy similar a cuando las ovejas se meten en el redil a dormir.

  • 3. En el cine

Cómprate una entrada para Boyhood o la última de Woody Allen si no te gusta el fútbol, pero deja las fusiones para la música o la gastronomía de diseño. Ah, no, que eres adolescente. Disfruta pues de la película del clásico.

  • 4. Sólo en casa

Esta opción es la que normalmente eligen los sociópatas. El sufrimiento, mejor a solas, como las hemorroides. En ocasiones el retiro espiritual va acompañado de la imposibilidad de cantar los goles (la niña duerme). Se puede llegar a hacer cosas muy raras en estos casos, como correr por el pasillo y tirarse al suelo de rodillas, hacer botifarres a la tele -con micro rotura fibrilar de bíceps- o ponerse un cojín en la cara para ahogar los gritos o los llantos, según el caso.

  • 5. Con merengues

Jamás.

Que ruede el balón. Que empiece ya el clásico.

Foto: ovellanegrebcn.net

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