La maldición de Ben Affleck

Ayer el actor estadounidense Ben Affleck celebraba su 42 aniversario. Nada que no haga cualquier persona del mundo, aunque a este actor fanático de los Boston Red Sox, se le está empezando a atragantar el día 15 de agosto.

Por la mañana lanzaba un serio aviso mediante la red social twitter:: “Si los Red Sox pierden hoy, voy a tener que empezar a animar a los Yankees en 15 de agosto”. Es sabida la rivalidad de los dos equipos más potentes de las Grandes Ligas americanas y, el mensaje, como era de esperar corrió como la espuma.

Por la tarde, los Red Sox empezaban un partido contra unos Houston Astros que llegaban hundidos en la clasificación. A priori un auténtico trámite. El día anterior el equipo de Affleck había derrotado a los tejanos por 9-4 en Fenway Park. Además, los Astros habían perdido sus ocho partidos anteriores disputados en el estadio del equipo de Boston en la historia. Al tratarse de equipos de distintas divisiones: Este y Oeste, no son tan frecuentes los enfrentamientos entre ambos conjuntos como si compartieran división.

Pero los vigentes campeones de la MLB llevan una temporada horrorosa. Son el peor equipo de su división y no accederán a los playoffs si no obra un milagro. Que no obrará. Y aunque cerca estuvieron de brindarle un regalo de cumpleaños al nuevo Batman, esta temporada el equipo no tiene fuerza ni para aguantarle un resultado a favor a uno de los peores –sino el peor– equipos de la liga.

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Y así, la maldición de Ben Affleck se extendió un año más. Y ya van quince derrotas. De hecho, desde que en 1997 se estrenara El indomable Will Hunting, la película que escribió y protagonizó Affleck junto a su amigo Matt Damon –otro fanático del equipo de las medias rojas– y que les supuso un Oscar al mejor guión original, los Red Sox no han ganado si han jugado en 15 de agosto. Empieza a ser algo serio.

Para considerarse una maldición en toda regla en el universo del béisbol, para suerte del actor, todavía han de pasar algunas temporadas más. Por ejemplo 86 años que fueron los que tuvieron que pasar para que los Red Sox superaran la maldición del Bambino. En 1919, los de Boston eran el equipo dominante en las Grandes Ligas pero su propietario decidió vender a su máxima estrella Babe Ruth al eterno rival, los Yankees, para financiarse una obra de teatro. Resultado: hasta 2004 no volvieron a ganar unas series mundiales.

Pero no todas las maldiciones tienen que ver con el equipo de Boston ni con el béisbol, gracias a Dios. Los Chicago Cubs también tienen su propia maldición, la maldición de la cabra. En 1945 un aficionado llamado Billy Sianis decidió que quería asistir al cuarto partido de la Serie Mundial disputado en Wrigley Field con su mascota, una cabra llamada Murphy. No le dejaron entrar a pesar de disponer de entrada para el animal y Sianis enojado lanzó una maldición que perdura en el tiempo, el equipo no volverá a disputar unas series mundiales. Resultado: más de 70 años sin ver al equipo en la serie que decide al campeón. Pero el equipo en si arrastra una maldición peor, es el equipo que lleva más tiempo sin ganar las Series Mundiales, 107 temporadas.

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En hockey hielo, los Rangers de Nueva York ganaron la Stanley Cup en 1940 al tiempo que acababa la hipoteca de su estadio, el Madison Square Garden. Durante la celebración decidieron quemar el contrato dentro del trofeo. El otro equipo que compartía el recinto, los New York Americans, tuvo que mudarse a Brooklyn y su propietario Red Dutton lanzó la maldición. Resultado: 54 temporadas sin volver a ganar hasta que en 1994 volvieron a proclamarse campeones.

En fútbol también existen algunas maldiciones como la del Balón de Oro que cuenta que quién recibe el preciado galardón previo a una cita mundialista su selección queda lejos de ganar. La lista incluye a Di Stefano (Argentina-España), Omar Sivori (Argentina-Italia), Eusebio (Portugal), Alan Simonsen (Dinamarca), Platini (Francia), Marco Van Basten (Holanda), Michael Owen (Inglaterra) o Ronaldinho Gaucho (Brasil), a los que se suman Gianni Rivera (Italia), Cruyff (Holanda), Rummenigge (Alemania), Baggio (Italia) y Ronaldo (Brasil) que incluso perdieron la final que disputaron tras ser proclamados como mejor jugador del mundo.

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