Un nuevo cruyffista en el banquillo culé

“La época en el Madrid no me trae buenos recuerdos”

Luis Enrique Martínez 

 

Si se cumplen todos los pronósticos, el actual entrenador del Celta de Vigo sucederá este verano a Gerardo ‘Tata’ Martino en el Barça. De él opinaba Jordi Cruyff: “Yo creo que Luis Enrique encajaría mejor, considero que ‘Lucho’ tiene un plus porque sabe que el Barça sólo puede jugar de una manera”. La frase es de inicio de temporada, cuando se supo que la directiva de Sandro Rosell dudaba entre el asturiano y el argentino para sustituir a un Tito Vilanova que había recaído en su enfermedad. Cuentan que Rosell no quiso pagar la cláusula al Celta, ya que Luis Enrique no era del todo de su agrado. Al parecer el actual presidente Josep María Bartomeu se está desmarcando de su predecesor.

A día de hoy parece que a Jordi Cruyff. no le faltaba razón; el Tata no ha acabado de adaptarse y en cambio nadie duda de que –resultados aparte– Luis Enrique no tendrá problemas en el Barça, pues conoce bien la casa.

Pero retrocedamos dos décadas: 9 de julio de 1994. El codo derecho de Mauro Tassotti impacta con dureza en el tabique nasal de Luis Enrique, fracturándolo: penalti. Pues no, el árbitro mira a otro lado e Italia elimina a España en cuartos de final del Mundial de EEUU. La imagen del aguerrido jugador madridista sangrando a borbotones y quejándose al árbitro es motivo de mofa entre buena parte de la afición culé, poco fanática ya de por sí de la selección y con poca estima a un merengue. Un equipo que acostumbrada a caer en cuartos. Poco se imaginan entonces que acabarán idolatrando al 21.

Era de aquellos jugadores a los que amas si visten tu camiseta y odias si llevan la del contrario. En 1996, ninguneado por el Real MadridJoan Gaspart, con su estilo habitual, le citó en un hotel y cerró su fichaje. El ‘puente aéreo’ entre ambos clubes estaba de moda entonces y pescar en tierra enemiga se consideraba como marcar el primer gol de la temporada. Según el hotelero lo hizo por recomendación de Johan Cruyff, aunque el entrenador ya era Bobby Robson, de quien el asturiano dijo “No le conozco –a Robson–, pero yo ficho ante todo por la institución”.

“Me veo en figuritas y en televisión y me siento raro de blanco. Creo que el azulgrana me sienta bastante mejor” 

Puede que no ganase muchos títulos en sus ocho temporadas blaugrana: dos Ligas, dos Copas y una Supercopa de España más una Recopa y una Supercopa de Europa. Pero con su fuerte carácter –para desgracia de la prensa– y sus 73 goles, se metió a la afición en el bolsillo. Cualquier culé nacido antes de los 90 recordará su celebración al marcar en el Bernabeu. Piqué no inventó el gesto de enseñar la camiseta a la afición merengue, solo lo imitó. “Si quiere, lloro cuando marco un gol”, le respondió al presidente del Real Madrid, entonces Lorenzo Sanz, cuendo este le criticó por celebrar efusivamente el gol.

El destino quiso que se despidiese del Camp Nou la temporada en la que un genio brasileño de sonrisa contagiosa iniciaba la resurrección del Barça. El entrenador, Frank Rijkaard, un gentleman, colaboró en su homenaje y le alineó 59 minutos ante el Racing de Santander. Cuando fue sustituido por Overmars, el público se destrozó las manos.

No volvería a jugar en ningún otro club, pese a valorar seriamente volver al de sus inicios, el Sporting de Gijón.

En 2008, Jan Laporta –probablemente aconsejado por Johan Cruyff– le fichó para sustituir a Pep Guardiola en el Barça B, y lo hizo a lo grande, ascendiendo al equipo a la Liga Adelante. Cabe recordar que el filial azulgrana llevaba once años deambulando por categorías inferiores. Pep organizó el equipo y Luis Enrique remató, igual que cuando jugaban. Tras dar el salto a Primera División en la Roma, esta temporada ha realizado una buena campaña al mando del Celta. Tras un inicio titubeante en el que exigió al máximo a los centrales para que se adaptasen a salir con el balón controlado,  hoy en día ha conseguido que el Celta sea el cuarto equipo de la liga con más posesión de balón. Eludido el descenso, disfruta de una cómoda novena plaza a falta de dos jornadas para acabar el campeonato. Y dispone de un partido contra el Madrid que podría dar la liga al Barça de sus amores.

“Para un jugador del Barça siempre es gratificante sentirse pitado en el Santiago Bernabéu”  Es otras de sus célebres frases, que probablemente no pronunciará como entrenador del Barça, aunque lo más seguro es que vuelva a recibir esos pitidos.

Barça Legends: Luis Enrique

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