La liga es lo de menos

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Que los ingresos de los futbolistas por hacer su trabajo son pocos, lo sabemos todos. Que se han de buscar la vida para llevar un plato de comida caliente a sus casas, también. Chavales imberbes que ya tienen familia numerosa o numerosos familiares a quienes mantener. Ha de ser duro sobrevivir con lo poco que pagan clubes como el Barça, el Real Madrid, el Manchester United o el City.

No me extraña que los haya que tienen más de un empleo. En la mayoría de los casos son modelos publicitarios, ese engorroso empleo que te obliga a viajar a playas desiertas durante el invierno de tu ciudad. ¡Con lo mal que les deben pagar también!

Que tengan que buscarse la vida en los casinos del mundo es hasta normal. ¡Que la vida del futbolista es corta! Una vez se acaba no hay posibilidad de reinserción en el mundo laboral, ya sea como entrenador, secretario técnico o cronista deportivo. No ha de ser fácil ser jugador de fútbol. Trabajar todas las mañanas un par de horas y jugar 90 minutos el fin de semana y, en el peor de los casos, otros tantos entre semana. Debe ser un coñazo.

Lo que no se entiende bajo ningún concepto es que quien paga a estos jugadores por hacer su trabajo programe un día de asueto en la semana que te estás jugando primero una liga a un solo partido, y después la posibilidad de hacer caja con un partido en tu campo en verano para los turistas que están por la ciudad. Un partido que, además, ya se lo ha cobrado a sus abonados.

Y mucho menos cuando has visto como la semana anterior, donde no se pegó un palo al agua, apenas sirvió para empatar en Elche ante un equipo de esos que sistemáticamente se ningunean.

¿No puede esperar el propietario del club una semana para rodar su anuncio?

Ah, no, que al propietario del club se la repampinfla el fútbol o ganar títulos. Él está en este negocio aprovechándose de la imagen –labrada a base de dar patadas a un balón y levantando trofeos– del Barça. Y además, las vacaciones son sagradas. A nadie se le ocurriría fuera de temporada jugar un partido entre amigos, rodar un anuncio o viajar a un país remoto a hacer un campus.

Y los aficionados, a esperar que suene la flauta. Ha sido así toda la vida. Que más da una liga de mierda.

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